La sonora carcajada del demonio fue tan repulsiva que me asquee, sin titubear me acerqué a donde ese sujeto arrojó a mi madre, no podía creer lo que estaba observando. Mi madre mal herida en el suelo, por mi cabeza pasaba las miles de cosas que le haré a esos demonio que había logrado esquivar el sello de Dios para llegar a este mundo. Cuando estuve cerca del cuerpo inconsciente de mi madre, me agaché para observar la herida que no paraba de sangrar en su cabeza, junté ambas manos para usar mis poderes sanadores. Ella estaba demasiado pálida, le medí el pulso estaba muy débil, voltee a mirar a Dante, haciéndole una seña con mi cabeza para que se la llevará pero él negó rotundamente con la cabeza, se negaba a dejarme sola. —¡Vaya!, ¡Vaya!...—exclamó, uno de los demonios atrayendo mi atenc

