Capítulo VII

1001 Words
—Su nombre empezaba por U y terminaba como la mayoría de nombres en ese plano en el...—Poseidón, trataba como si recordará el nombre. Mis ojos se abrieron de par en par, al escuchar sus supersticiones de quien se trababa, pero la carcajada que se lanzó el hijo de... ¡Hades!... por mi rostro sorprendido fue épico, solté un suspiró, dándome cuenta de que mi padre empezaba a subir la ceja con una expresión no muy agradable, por mi mente solo paso el simple hecho de ir hasta donde se encontraba para darle un golpe en la cabeza y que de esa manera no se meta en asuntos que no son suyos. —Sí, sé de quién hablas pero no creo que nombrarlo aquí sea correcto, no vaya a ser...—dije un poco dudosa de mis propias palabras porque no sabía a ciencia cierta lo que provocaba el nombrar a un celestial. —Que quedemos como pescado frito...—me interrumpió, dándome una suave palmadita en mi hombro derecho, mientras que con la mano libre saco de su bolsillo un pequeño artefacto dorado. Me lo entrego, con una gran sonrisa en los labios, por mi parte lo empecé a examinar, era un mini tridente un tanto singular, hasta que por casualidad oprimí el botón sobresaliente, gran suerte que mi padre se dio cuenta y se corrió hacia atrás justo a tiempo cuando la arma se hizo presente, mostrándome lo que era una imponente espada, claramente al principio creí que se transformaría en un tridente pero una vez más me sorprendió. Mas al percatarme del símbolo que tenía está diseñada en la hojilla plateada, un tridente junto a dos alas doradas, en el centro de este tenía los símbolos de alfa y omega, como la marca o mejor dicho runa que tengo en mi espalda desde nacimiento, hasta ahorita le había dado sentido, porque la mayoría de veces pensaba que mi madre me había mandado a tatuar cuando niña, aunque eso era más que imposible. —Tienes que tener mucho cuidado, yo sé que eres muy buena en combate y que tienes unas habilidades increíble... ¡Ahh!- Lo último lo dijo con un suspiró, como si recordará algo o a alguien. —Tu madre siempre me ganaba cuando combatíamos... —titubeo. —la primera vez que la conocí ella andaba llorando en la playa y yo de curioso me acerque, andaba tan concentrada en su estado que no se dio cuenta de mi presencia hasta que le toque el hombro y me dio un golpe tan fuerte que me hizo sangrar la nariz... — ¡Vaya!, ¡Qué romántico! —Solté una pequeña carcajada, rodeando los ojos, oprimiendo una vez más el botón para volver el arma a su estado inicial. Mire como Poseidón se llevó las manos a los bolsillos y se encogió de hombros, riendo suavemente por mi acción, al menos ya tenía el dato de cómo se conocieron mis padres o la primera interacción entre los dos fue una golpiza provocada por mi madre. —Ya es momento que me vaya, si de verdad no quieres estar aquí o no te sientes bien, puedes llamarme, yo vendré y te iras conmigo —agregó, volviendo a su estado serio. Yo solo asentí lentamente como afirmación, mientras lo vi desaparecer en un resplandor de luz, dejándome allí, guarde el arma en mi bolsillo, para acercarme primero al chico que se encontraba debajo de un árbol. Este se encontraba terminando su bolsa de botanas, mi intensión principal fue quitársela y así fue, se la arranque de las manos. — ¡Oye, eso es mío! —exclamó, con semblante sorprendido, pero de igual manera se lo quite. Mientras que yo salía corriendo lejos de él, a donde se encontraba mi hermano y la chica castaña de ojos azules, que les pareció extraña y divertida la escena que estaba teniendo con aquel chico de cabello oscuro. —No vuelvas a reírte de mi cara, niño con complejo de Lucifer—le saque la lengua, ocultándome detrás de Caín, riendo suavemente, comiendo lentamente el interior de la bolsa. —La que lo dice que la encontré en la habitación de su casa, haciendo un ritual satánico o algo de ese estilo... —Comentó, tratando de llegar a mi escondite, pero no iba a dejar que me agarrará tan fácil, yo también lo esquivaba con una sonrisa. Literalmente empezamos a dar vueltas alrededor del eje de Caín, mientras la chica se reía al ver la situación en la que se encontraba mi hermano por culpa de nosotros dos. Solo fueron unos minutos cuando las manos del hijo de Poseidón sobre nuestros pechos nos hicieron parar. Bufé al sentir aquella mirada de regaño de mi hermano, extendiendo la bolsa a Dante con una sonrisa traviesa en los labios. Él me la arranco de las manos, empezando a alejarse de nosotros. —¿Cómo es eso que andabas haciendo pactos satánicos? —preguntó, mi hermano levantando la ceja con una sonrisa divertida. —¡En serio!... —grite, rodeando los ojos, mientras se me escapaba un largo suspiro, dándole un ligero codazo en el abdomen. Ladee la cabeza, para poder observar por encima de su hombro, el bosque que daba, dándome cuenta como una esfera de energía pasaba entre los arbustos, eso no me lo esperaba, tenía curiosidad de ir a investigar. Escuché un silbido al lado derecho de donde me encontraba, el hijo de Hades pareció a verse dado cuenta de aquello, porque me hizo una seña con la cabeza y una expresión seria, como respuesta le hice una seña con la mano que tenía detrás de mi espalda oculta para ir ambos. Así que empecé a caminar rumbo a aquella luz extraña que al parecer solo nosotros dos habíamos visto eso. —¿Adónde vas? —me preguntó Caín, tomando mi antebrazo con su mano y una expresión de confusión. —Voy hacer un pacto satánico junto con el hijo de Lucifer... Continuará...
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