Capítulo VI

1078 Words
―Yo diría que mejor suena hijo de Hades... Mmm... no lo sé... ―comentó el pelinegro, ladeando la cabeza a un costado, mientras me dedicaba una sonrisa algo socarrona. Rodee los ojos soltando una suave risita de mis labios, al menos tenía a alguien como tal "conocido" en ese lugar, pues ahora sabía que era un semidiós griego. Si mi madre me viera cerca de cada uno de ellos de seguro le hubiera dado un paro respiratorio o uno cardíaco, pero ahora todo era a mi manera, podía sentir en mi interior ese toque de libertad que he deseado tener en toda mi vida, tal vez esto me traería problemas mas adelante pero cada segundo lo voy a disfrutar al máximo. Dado que toda mi vida me he sentido como una pequeña ave enjaulada, mi madre ha sido tan sobre protectora que me crío en un lugar donde no habían casi ni habitante, tenía que ir a un pueblo lejano de mi hogar para poder estudiar con chicos de mi edad, porque si fuera por ella me daría clases en casa, solo para mantenerme ciega de todo este gran problema que trae mi existencia, no la culpaba pero se paso mucho en su manera de cuidarme al punto de no permitirme vivir libre. ―Bueno, hijo de "Hades"... ―hice unas comillas con mis manos ―No quiero que digas absolutamente nada de lo que sabes de mi a alguien en este lugar...―En mi tono de voz se ponía percibir la amenaza lanzada en ese momento, pues no deseaba que la situación de hace unos minutos volviera a suceder porque si así reaccionaron los que se suponía eran "seres superiores" no me podría imaginar lo que adolescente con las hormonas y testosteronas a millón podían hacer. El pelinegro realizo lo que pareció un sonido con la lengua de chasquido, a lo mejor no le agradaron mis palabras, pero solo evitaba otro espectáculo, como el que aún se podía escuchar pero en menas proporción en la casa grande, al menos no gritaron que yo era una anomalía del mundo celestial. No obstante, la presencia de mi hermano causo un comportamiento raro en el hijo de Hades, pues literalmente se puso rígido, rodó los ojos y se fue entre las sombras como solía hacer o bueno eso era su vía de escape al menos eso note. Sin poder evitarlo solté un largo suspiro mirando a Caín llegar con una chica castaña muy hermosa, con unos singulares ojos azules, realmente la chica era muy hermosa con rasgos muy delicados y particulares. ―Luznell, ella es Charlotte hija de Hécate, te va a ayudará en la adaptación de aquí, pero antes de eso, debemos ir a ver a Poseidón que desea decirte algo―Habló, mientras que me dedique a estrellar la mano de la chica, con solo tocar pude sentir un poder que emanaba esa semidiosa de "mágica", algo demasiado interesante, puesto que siempre me ha gustado la alquimia. Dirigí la mirada desde la chica castaña a Caín para asentir, era importante saber la decisión que habían tomado sobre su posible o no estancia en ese lugar porque quedo claro que iba a traer ciertos problemas, pero no le debería de quitar el hecho que todo era por culpa de mi existencia, aunque no tuviera realmente la culpa...." ¡Por Dios"...pensé, mientras una punzada ataco mi cabeza provocando una suave mueca de dolor. ―Será mejor ir antes que se maten entre si...―aclaré mi garganta para que pasará por desapercibido mi mueca, aunque sabía que la castaña se dio de cuenta, lo sabía porque me estaba analizando desde que aparecí en su campo visual apenas entrando a este lugar. No obtuve más palabras proveniente de mi hermano sino que me sujete de su brazo para ir a un lado de él, aún me sentía algo cohibida con tantas vistas encima, pues la verdad en toda mi vida, era como si fuera un fantasma que nadie notaba y ahora era el centro de atención de aquella residencia Olimpus por ser la nueva mi sangre guerrera subió a mis mejillas al ver los combates, estaba que corría para "enfrentar" aunque nunca había peleado de esa manera, pues a cachetadas y empujones suaves, porque mi madre siempre me dijo que me controlara para no dejar al descubierto mis habilidades antes los demás. Pero supongo que aquí no hay problema con dejar salir un poco mis capacidades sin parecer una anomalía, al fijar la vista al frente me di de cuenta de que mi padre estaba allí con los brazos cruzados pero no de molestia sino con una sonrisa en sus labios como si hubiera ganado la pelea de hace un rato con los otros dos sujetos, le devolví la sonrisa suavemente, separándome de Caín para ir rápido con él. ―Yo esperare por aquí, Caín.. ―escuche el susurró de la castaña. ―Tranquila, yo también me quedare aquí... Me ubique frente al dios, esperando a que me explique lo que había sucedido, además que era su deber decir lo que pasaba, su sonrisa se desvanecí mientras asintió lentamente, creo que es un hecho que las miradas pueden decir más que mil palabras porque con solo eso, Poseidón parecía debatir en su interior que es correcto decirme y que no, para que entendiera la situación nueva en la que estaba. ―No es seguro que más sepan de tu origen, pequeña―comentó, colocando sus manos sobre mis hombros, escuchando como un largo suspiro se escapaba de sus labios. ―Siempre he tenido una duda y quiero que me la resuelvas antes que te vayas y me dejes con el gusano de la curiosidad...―agregue, ladeando ligeramente la cabeza a un costado. ―Dime... ―¿Cómo nos encontraste a mi madre y a mí en este mundo? No me vas a decir que solo con jugar lotería.... ―argumente, cruzando los brazos sobre mi pecho, mirando por el robillo del ojo al pelinegro de Hades, mirar tranquilamente desde la sombra de un árbol con una bolsa de algún aperitivo. ―Un hombre del mundo de tu madre, digo que necesitaba que tú despertarás y supieras la verdad, fue enviado por el ser supremo... ―se encogió de hombros, como si no le tomara mucha importancia a eso. ―Su nombre empezaba por U y terminaba como la mayoría de nombres en esa división divina en el... Continuará...
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