CAPÍTULO 4.

1529 Words
Scott. . . Tenía cuatro años en dónde estaba al pendiente de la vida de Cataleya y por fin había logrado cruzar palabras con ella. Era impresionante como imagine que sería la primera vez en donde compartiéramos palabra y que siempre creí que ella sería una chica normal, una chica tímida al hablar como cualquier otra, pero me llevé una muy grande impresión al conocer esa actitud fuerte y decidida que llevaba consigo. Cataleya era una chica que podía encender tu vida en menos de dos segundos y dejarte en cenizas. Al momento en que solté esas palabras que estuvieron días, meses y hasta año en mi cabeza pude apreciar como esa mirada verde se mantuvo sobre la mía con una nueva expresión. Incluso aprecié una pequeña sonrisa darse paso en sus labios. ―Define todo―. respondió. ―Desde unas simples palabras hasta... ―tanteé la palabra en mi boca para luego soltarla. ―Hasta una relación. Sus ojos se abrieron como platos y luego mordió su labio inferior para negar lentamente con la cabeza. Estaba volviéndome loco. ―No busco una relación Scott, lo siento. ―En algún momento puedes cambiar de parecer ¿Lo sabes verdad?―. pregunté. ―No cambiaré de parecer. ―Y si intento ya sabes... ―¿Enamorarme?―. soltó un bufido. ―No creo en el amor, el amor no es real. El amor te hace ser débil y cometer locuras. ―¿Locuras?―. pregunté y ella asintió. ―El amor lleva a una obsesión y la obsesión lleva a cometer locuras. Coloqué una de mis manos en su espalda baja y ella se removió antes de quitarla de lentamente. ―¿No te gusta que te toquen?―. pregunté. ―Me gusta que me toquen, quién yo quiera que lo haga―. sus ojos estaban sobre los míos y era como si todos mis jodidos sueños se habían hecho realidad al tenerla frente a mí. Ella soltó un suspiro y luego desvió su mirada a Hayden y algo parecido a la ira empezó darse paso dentro de mí y quizás era por la sencilla razón de que estaba mirando a ese imbécil y él ni siquiera se fijaba en ella. ―Cataleya―. la llamé y volteó a mí nuevamente. ―¿Dónde está Demi?―. preguntó hojeando la fila. ―¿Siempre eres así de mala? ―Estoy siendo buena contigo Scott―. Mostró una sonrisa. ―Aún no conoces mi lado malo. Asentí lentamente y me dispuse en dar media vuelta para así continuar mi camino, ya estaba seguro de que esto no podía ser así que no perdería mi tiempo con ella. Definitivamente no estaba hecha para mí y nunca lo estaría. ―Scott―. me llamó y tuve que reprimir una sonrisa. Volteé a ella y mantuve mis ojos sobre los suyos para dar unos pasos hacia ella. Observé su piel y no pude dejar de pensar en que me llamaba a gritos. ―¿Sí?―. me coloqué frente a ella. ―Dije que no quiero una relación, pero eso no quita que podamos divertirnos de otra manera―. soltó con una sonrisa. ―Soy una chica y todas las chicas tenemos necesidades y también tenemos derecho a pasarla bien sin llegar al punto de una relación. Mostré una sonrisa y asentí con la cabeza. ―Define eso de otra manera. ―No voy a explicarte eso que estás pensando―. una sonrisa se dio paso y sus dientes perfectos hicieron aparición. Era hermosa, tan hermosa como la imaginaba en mis sueños al tenerla de cerca. Sus cejas pobladas, labios gruesos, perfecta sonrisa, ojos verdes, una perfecta nariz con algunas pecas sobre ella y ese jodido cabello castaño que la hacía ver como todo una Diosa. Ella llegó hasta la caja y entregó el dinero de su matrícula así que me mantuve recostado a una pilastra esperando por ella. Demi llegó a su lado y le tendió unos papeles para luego caminar hasta a mí. ―¿Y qué tal? ¿Cómo te fue con ella?―. preguntó Demi llegando a mi lado. ―Supongo que nada mal, ella es algo... ―Fría, dura y sin corazón―. me interrumpió así que asentí porque tenía razón. ―¿Porque es de esa manera?―. pregunté. ―¿Alguien le ha hecho daño? ―No lo sé, desde que la conozco es así, nunca ha tenido una pareja formal, pero ya sabes, no le hace falta porque tiene chicos a su lado. Cataleya dirigió su mirada a nosotros y nos sacó el dedo del medio por lo que no pude evitar sonreír. ―Estás consiente de que ella me gusta desde el primer día que la vi en los pasillos ¿Cierto?―. pregunté y Demi colocó su mano en mi hombro derecho para luego asentir. ―Ya me lo has dicho infinidades de veces. Me volteé desde mi posición para así observar a Hayden y él tenía sus ojos puestos en Cataleya. Era un hijo de puta, tenía a una chica a su lado y estaba mirando a Cataleya. ―¡Oh vaya! Me estaban esperando ¿Soy tan especial?―. preguntó Cataleya llegando hasta nosotros. ―¿Quieren ir a almorzar?―. pregunté en dirección a ambas. ―Yo no puedo, lo siento―. respondió Demi guiñándome un ojo. ―¿Y tú pequeña?―. pregunté. ―No tengo nada que hacer así que aceptaré tu propuesta, pero antes tengo que ir al baño―. pasó por mi lado y pude ver a Hayden recorrer todo su cuerpo con sus ojos. Saqué mi teléfono de mi bolsillo trasero e hice como si estuviera hablando por el para así observar las intenciones del idiota. Cataleya desapareció por el pasillo y Hayden le dijo algo a la rubia a su lado y se dedicó en caminar por el mismo pasillo en donde Cataleya lo había hecho hace segundos. ¿Estos dos? ¿Acaso? ―No, no puede ser―. dije a la nada. ―Scott―. escuché mi nombre y al voltear, me topé con Ane la mejor amiga de la rubia que se encontraba junto a Hayden. Todavía no tenía del todo claro que había entre esa chica y él, pero estaba cincuenta por ciento seguro que era algo así como amigos con beneficios ya que había escuchado que Hayden no tenía una relación seria con nadie. ―Hola ¿Cómo estás?―. respondí a Ane quien se encontraba a mi lado. ―Muy bien gracias, ya sabes pagando las últimas cosas para empezar mañana―. Mostró una sonrisa la cual le devolví. ―¿Y tú no terminarías tus estudios en Arizona? ─Sí, pero al final decidí quedarme y terminar mi último año. Dirigí mi mirada al pasillo en donde hace minutos Cataleya se había perdido seguido de Hayden y ninguno de los dos regresaba a su lugar. La desesperación ya me estaba atacando. ―Espero que te vaya bien este año y sobre todo en las prácticas―. soltó Ane y asentí. ―Igualmente, oye te dejó, tengo que ir a la facultad de psicología, nos vemos―. ella asintió así que empecé a caminar por el pasillo en donde Cataleya se había perdido minutos atrás. Volteé al lugar en donde Ane ahora se encontraba junto a la rubia y ambas se encontraban hablando entre ellas y riendo. Así que continué mi camino por el pasillo en donde ambos se habían perdido, mantuve mi vista en mi teléfono para así no levantar sospechas. En cuanto llegué al pasillo de los baños decidí entrar al de hombres para asegurarme de que Hayden estaba ahí, pero en cuanto entre no había ninguna alma dentro de esas cuatro paredes. Inmediatamente salí del baño y hojeé el pasillo para así encontrar a Hayden, pero un sonido desde el baño de mujeres llamó mi atención. Gemidos. Me acerqué a la puerta y pegué mi oreja a está para tratar de escuchar si era la voz de Cataleya, pero solo eran unos simples gemidos y no tenía ni idea si se trataba de ella. Pasé una de mis manos por mi cabello y solté un suspiro. «Cataleya es algo diferente, ella no se conforma con un solo chico y créeme soy su mejor amiga y la conozco demasiado. Sé que no le va a interesar que estas enamorado de ella, en conclusión, vas a lograr follar con ella, pero no pasará algo más, no llegarán a ser una pareja feliz. Scott Cataleya te va a romper el corazón» Recordé las palabras de Demi y sentí una punzada en mi pecho. Quizás sonaba estúpido, pero ella realmente me gustaba y si ella estaba acostumbrada a estar con muchos chicos no me importaría estar a su lado, aunque hubiera más porque después de todo confiaba en mí, confiaba en que podría llegar a derrumbar esos muros que ella tenía con ella. Y confiaba ciegamente en que podría lograr ser el chico oficial.
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