CAPÍTULO 3.

1514 Words
Cataleya. . . Me encontraba conduciendo y escuchando a Demi hablar sobre uno de los chicos que había conocido anoche en la discoteca y al parecer la había dejado un poco menos cuerda de lo que se encontraba ya que no dejaba de repetir todos los usuarios que encontraba en i********: para tan solo llegar a las publicaciones y decir que ninguno era ese chico. ―¿Has pensando en el echo de que invento un nombre?―. pregunté y sus ojos dieron a los míos. ―¿Crees que haría eso? Dirigí mi mirada a la carretera nuevamente y luego me encogí de hombros. ―Tienes que pensar como un chico con las hormonas a flor de piel―. continué hablando. ―Quizás estaba en esa discoteca para conocer chicas y tú llegaste en el momento adecuado y todo paso y luego se volvió la cenicienta. ―Cataleya―. hizo un puchero. ―¿Crees que me utilizo solo para tener sexo y ya? ―No quiero responder a esa pregunta porque ambas sabemos la respuesta. Demi soltó un suspiro y yo me mantuve conduciendo. Dirigí mi mirada a ella nuevamente y por su expresión sé que no la estaba pasando bien así que encendí la radio y una de nuestras canciones favoritas se dio paso. ―Deja de pensar en ese idiota y recuerda que eres lo suficientemente hermosa y madura y que en algún momento llegara ese chico especial que estás esperando desde el jardín de niños― no pude evitarlo y solté una risita a lo que Demi me dio un pequeño golpe en el hombro. ―No te burles de mí Cataleya Smith. ―soltó entre risas y solo asentí. Unos minutos después ya nos encontrábamos en los estacionamientos del campus en donde tomé lugar frente a la puerta de entrada y al ver la enorme fila quise salir de ese lugar de inmediato. ―Dijiste que no te gusta esperar y mira esa maldita fila―. agregó Demi a mi lado. Había una enorme fila de casi unas treinta personas, pasé una de mis manos por mi rostro y solté un suspiró. ―Quiero morir y convertirme en fantasma y así poder llegar y ser la primera. Abrí la puerta del auto y Demi hizo lo mismo así que tomé mi bolso y supervisé que se encontrara mi identificación y el dinero que necesitaba. ―Ya que estamos aquí, pagaré mi matrícula también―. dijo Demi y asentí. Caminamos hasta la fila y recibimos miradas tanto de chicos como chicas. Solté nuevamente un suspiro y tomé lugar detrás de una chica quien se encontraba hablando por teléfono o más bien peleando. Un Corolla Cross color blanco con algo de música desde su interior se estaciono a unos cinco metros de la entrada del campus y todos los presentes se mantuvieron en espera de quien sería el que bajaría del auto. Pasaron unos minutos y la persona que estaba dentro abrió la puerta y en ese momento abrí mis ojos como platos ante tal creación. Un chico de cabello castaño bajo del auto, podía medir uno ochenta como mínimo, complexión de nadador, pero con unos fuertes brazos, dirigí mi mirada a su rostro y era extremadamente apuesto. Una canción continuaba sonando ya que el chico se encontraba buscando algo en el maletero. Dirigí la mirada al chico y esté se encontraba caminando en dirección a la fila. ―¿Quién es?―. pregunté a Demi. ―¿Cómo?― De mi levantó la mirada de su Tablet y luego giro para observar el chico. ―¿No sabes quién es? ―¿Porque tendría que saberlo?―. pregunté. Ella dirigió la mirada al chico y levantó una de sus manos para empezar a moverla en el aire logrando que el chico volteara a ella. ―¡Scott!―. gritó y él chico mostró una sonrisa para empezar a caminar hacia nosotras. Esto era lo malo de ser una asocial en la universidad. No conocía a absolutamente nadie. ―¡Hey! Demi ¿Cómo estás?―. el chico llegó a nosotras y le dio un beso en la mejilla a Demi. ―Muy bien, pensé que terminarías los estudios en la universidad de Arizona―. Soltó Demi en dirección al chico y en ese momento me sentí excluida de la conversación, pero no era para menos ya que ni siquiera lo conocía. ―No―. el chico mostró una sonrisa. ―Al final decidí quedarme aquí ya que es mi último año. Observe su rostro y vaya que si era apuesto. Ojos color verdes, cejas gruesas, unos labios que llamaban la atención y sobre todo una hermosa sonrisa. ―Ella es mi mejor amiga, su nombre es Cataleya, también está en último año y bueno supongo que no se han cruzado ya que está universidad es enorme―. agregó Demi. El chico mostró una sonrisa y me tendió su mano ―Mucho gusto, soy Scott Jacobs. ―Cataleya Smith, un placer―. tomé su mano y le devolví la sonrisa. ―¿Porque no me la presentaste antes?―. preguntó Scott en dirección a Demi. ―Uy, detén ese tren no sabes en lo que quieres meterte―. respondió Demi con una sonrisa. Continúe haciendo la fila, mientras que los escuchaba hablar, pero decidí no prestarles atención y fue entonces cuando mis ojos dieron al idiota más idiota del campus. Al chico que desde hace cuatro meses estaba poniendo mi mundo de cabeza de una manera enorme. ―¿Hayden Reid?―. la voz Scott llegó a mi por lo que volteé un poco mi cabeza y estuvimos a casi centímetros de chocar nuestros labios así que de inmediato di un paso atrás. ―¿Qué? ―Mirando a Hayden Reid―. continuó hablando y esta vez dio un paso a mí y yo di otro atrás. ¿Qué le pasaba a este chico? ―No, lo estaba mirando―. crucé mis brazos frente a mi pecho y arqueé una de mis cejas. ―Yo sé lo que vi―. Agregó. Rodé los ojos. ―Soy una chica con poca paciencia, así que suéltalo de una vez ¿Qué quieres decirme?―. pregunté. Él se acercó un poco más a mí de manera que nuevamente quedamos a pocos centímetros. Observé a sus ojos verdes y luego a sus labios que empezaron a moverse en cuanto habló. ―Sólo diré que deberías mirar a personas que, si te miran y sobre todo que tienen años mirándote, no a chicos como Hayden que solo tienen ojos para sí mismos―. Mostró una sonrisa y unos jodidos hoyuelos se hicieron presente. ―Gracias por tu comentario―. Di un paso atrás para separar nuestra distancia. ―Yo miro lo que me dé la gana. ―Eso lo sé ―respondió con una sonrisa. Observé a sus ojos verdes y luego a sus labios. ―¿Me estuviste espiando durante estos cuatro años de universidad no es así?―. pregunté. ―Soy sincero y la respuesta es sí pequeña. Mostré una sonrisa y dirigí mi mirada a Hayden quien estaba alado de Gwen. ―Bueno... ―me aclaré la garganta―. Ya estamos hablando ¿Harás algo al respecto?―. pregunté. Scott llevó una de sus manos a su rostro y luego mostró una sonrisa para después morder su labio inferior. ―Porque supongo que, si has estado acosándome durante cuatro años, es por algo ¿No?―. continué preguntando. ―¿Quieres besarme? ¿Tener sexo conmigo? Sus ojos se abrieron como platos ante mis palabras, era obvio que no esperaba que fuera tan directa. ―Me gusta tu manera de ser, eres muy decidida y directa, eso te hace única y especial―. soltó. ―¿Vas a responder a la pregunta que te hice?―. pasé una de mis manos por su pecho lentamente y mostré una sonrisa―. ¿Qué quieres de mí Scott? Soltó un suspiro y acercó su rostro al mío a tal punto en el que sus labios casi llegaron a rozar mis labios. Una de sus manos se poso en mi espalda baja y no pude evitar contener la respiración. El punto de conocer a este chico y que llegara de esta manera con esa aura de que haré lo que salga de mi pecho sin importar si me estrello con la persona que este frente a mí me dejaba helada ya que una parte de mí era de esa manera, pero siempre trataba de no sobrepasar las mierdas de mi cabeza. Los ojos de Scott estaban sobre los míos y luego soltó un bufido para responder a mi pregunta. ―La respuesta es todo Cataleya―. humedeció su labio inferior y luego pasó la punta de su lengua por sus dientes frontales. Definitivamente esto era un buen inicio para empezar el último año de universidad.
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