CAPÍTULO 6.

1066 Words
Hayden. . . Podía apreciar como el idiota de Evan continuaba con sus ojos sobre Cataleya, mientras que ella se alejaba de nosotros moviendo sus caderas a un ritmo enloquecedor. ─¡Cataleya!─. gritó Scott corriendo tras ella. No necesitaba tener dos dedos de frente para darme cuenta que él estaba enamorado de ella. Siempre estaba observándola y gracias a estas dos semanas en donde ella y yo teníamos tiempo a solas pude notar que ella ni siquiera sabía de su existencia. ─Es una chica ruda─. murmuró Evan sacándome de mis pensamientos. ─¿Y tú qué sabes sobre ella?─. pregunté. Sus ojos cafés dieron a los míos y mantuvo su mirada sobre la mía. ─Amorcito ¿Nos vamos?─. dijo Gwen llegando a mi lado. Hoy más que nunca tenía que acabar esta especie de mierda con ella. En primer lugar, no tenía idea del porqué ella y yo llegamos a esto si a mí no me gustaba tener ningún tipo de relación con absolutamente nadie. Pero esas cosas cambiaron desde que conocí a Cataleya y pude descubrir que ella era diferente a todas las chicas. ─Sí, ya vámonos─. caminé en dirección al pasillo y pude sentir sus pasos tras de mí, volteé y me topé con sus ojos cafés─. Quiero hablar contigo. ─¿Hablar? ¿Sobre qué?─. preguntó. Miré en dirección a los estacionamientos y pude ver el auto de Cataleya salir con Demi en el asiento del conductor y luego observé a Cataleya subiendo al auto de Scott. Tendría que hacer una fila muy larga para llegar a ella, porque ella no es fácil y sobre todo como ella me lo repitió no es de nadie. Llegué a mi camioneta Jeep y tomé lugar en el asiento del copiloto. Segundos después Gwen tomó lugar a mi lado, podía sentir sus ojos en mi mejilla, pero no quería mirarla porque sabía muy bien lo que iba a decir. ─Hayden. Arranqué el auto y salí del estacionamiento, encendí el reproductor de música para así no tener que escucharla o mucho menos darle alguna explicación sobre la conversación que tendríamos. Me mantuve tarareando una de mis canciones favoritas para así no prestarle mucha atención a Gwen. Estas son las cosas que ocurren cuando estas en algo a punto de ser llamado relación, luego conoces a una chica y en un abrir y cerrar de ojos tu vida cambia de una manera placentera. Cataleya era placer en mi vida y ese placer es el que siempre iba a necesitar. Por esa razón tenía que seguir las pautas de lo que ella me estaba pidiendo porque así ella llegaría a mirarme con otros ojos y no como al chico que le da placer con los dedos cada vez que quiere. Aunque la idea no me disgustaba, pero quería ser más que eso. Estacioné frente a la casa de Gwen y apagué el reproductor para bajar del auto. Ella hizo lo mismo y lo aprecié. ─Mis padres no están en casa─. soltó y asentí. Quizás ella estaba pensando en follar, pero yo esta vez no. Entré a su casa y tomé lugar en un sofá junto a una lámpara, ella caminó hasta a mí y se agachó frente a mis piernas, sus manos dieron a mis muslos y las subió hasta llegar a mi m*****o, pero inmediatamente tomé sus manos y negué con la cabeza. ─No quiero follar contigo. Sus ojos se abrieron como platos y pude ver cómo abrió su boca al escuchar mis palabras. ─¿Ya tienes con quien follar no es así?─. preguntó levantándose del suelo. ─No responderé a esa pregunta, lo único que te diré es lo siguiente y quiero que me prestes mucha atención. Cruzó sus brazos sobre su pecho logrando así que sus senos se apretaran mediante su blusa. ─¿Quieres terminar conmigo Hayden verdad?─. preguntó. ─No le des tantas vueltas solo dilo y ya, si piensas que te rogaré para que no me dejes estas equivocado, yo no le ruego a nadie y... Sus ojos se humedecieron y tuve que desviar la mirada para no verla llorar. ─Tú te lo pierdes ¿Sabes cuántos chicos han estado detrás de mí? No, claro que no lo sabes, pero la respuesta es muchos y a ninguno le hago caso porque he estado para ti y ahora no entiendo porque haces esto. Solté un suspiro y negué con la cabeza. ─Nunca te he dicho un te amo y ni siquiera te pedí que fueras mi novia, tú sola te inventaste esta historia de amor y... Caminó hasta a mí y me dio una bofetada, sentí mi mejilla arder. ─Eres un maldito hijo de puta Hayden, siempre lo supe y traté de estar a tu lado para mostrarte lo que de verdad es el amor, pero claro a ti te importa una mierda eso ─soltó. Me levanté del sofá y pasé por su lado, pero la conocía lo bastante bien y tenía claro que esta conversación no terminaría tan pronto. Así que ella me tomó del brazo e inmediatamente me solté de un manotazo. ─Tienes razón, ya tengo con quien follar y... Hizo el amagué de darme otra bofetada, pero esta vez la detuve, su mano quedó a centímetros de mi rostro y de sus ojos empezaron a salir lágrimas en abundancia, pero eso no causaba nada en mí. ─Cuando descubra quien es la idiota con la que me has engañado, ella y tú me las pagarán, conmigo nadie juega Hayden. Solté una risa nasal. ─Tenlo por seguro que si te acercas a ella y le haces algo no quedarás para contarlo─. respondí. ─¿Me estás amenazando?─. preguntó. ─¿La estás defendiendo? ─No necesito amenazarte y mucho menos defenderla porque ella sola sabe hacerlo y créeme Gwen─. solté su mano ─No querrás conocerla. Caminé en dirección a la puerta principal y escuché cuando susurró algo y no pude evitar sonreír. ─Ella debería tenerme miedo. Cerré la puerta y caminé hasta mi camioneta, tomé lugar en el asiento del conductor, pasé una de mis manos por mi cabello y solté un suspiro. ─No salió tan mal ─dije a la nada. Conociendo a Gwen pensé que haría todo un show al no dar por terminada esto, pero al parecer maduro en ese sentido. Lo bueno de todo es que ya tenía un peso menos y una nueva posibilidad de que Cataleya fuera mía completamente.
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