Scott. . . Me sentía cohibido ante el hecho de tener a una chica tan hermosa como Cataleya en mi auto y sobre todo porque esa parte de mí que implicaba lo mucho que quería conocerla estaba entre los dos. Desvié mi mirada y aprecié su perfil, Cataleya se encontraba observando todo mediante la ventanilla y no pude evitar observar cómo mantenía su labio inferior entre sus dientes. Hermosa. ─¿A dónde me llevaras?─. preguntó sacándome de mis pensamientos. ─¿Eres un asesino en serie o algo así? ─Técnicamente tuviste que preguntarme eso antes de aceptar el almuerzo pequeña. ─Cierto─. asintió lentamente con la cabeza. ─¿Sabes que es el Taekwondo?─. desvié mi mirada a ella y me topé con sus ojos verdes. ─Creo que no. ─Es un arte marcial que consiste en que mi talón está dentro de tu boca

