Allen. . . Llevaba prácticamente una hora en esta mierda de universidad y ya quería regresar a mi departamento y follar con alguna que otra chica. Lo único bueno de todo era la cantidad de chicas que tenían sus ojos en mí. Eso era gracias a ser el chico nuevo. Todas se me ofrecían como en bandeja de plata, y yo solo tenía que escoger con quien pasaría la noche y listo. ─Señor Fox, aquí no se puede fumar─. soltó el profesor desde el pizarrón. Esto era lo único jodido de mi mundo, al tener un grado de ansiedad siempre recurría a fumar como un maldito demente, podía terminarme una cajetilla de cigarros en tres días. Solté un suspiro y me levanté de la silla para salir del jodido salón. ─¿A dónde va?─. preguntó. ─A terminar mi cigarro. ─No le pedí que saliera, puede fumar cuando esté

