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Al día siguiente...
Carla se encuentra en su habitación, absorta en sus pensamientos mientras repasa mentalmente los acontecimientos de los últimos días. El recuerdo de su vida con Jorge Rivas, su esposo, la atormenta, llenándola de un profundo sentimiento de decepción y desilusión.
A sus 55 años, Carla se ve reflejada en el espejo, observando los signos del paso del tiempo en su rostro. Su piel, una vez tersa y radiante, ahora muestra las líneas de la experiencia y las preocupaciones. Sus cabellos negros sabaches, aunque aún brillantes, están salpicados de hebras plateadas que evidencian los años de estrés y desafíos.
Sus labios rosados, que alguna vez fueron elogiados por su sensualidad, ahora están comprimidos en una línea firme, mostrando determinación y fortaleza. Sus mejillas, aunque aún conservan un ligero rubor, han perdido la inocencia de la juventud, reemplazada por la sabiduría y la resiliencia.
Sus pechos, una vez firmes y juveniles, han cedido ligeramente a la gravedad, pero aún así mantienen su atractivo natural. Su figura, aunque más madura, sigue siendo esbelta y elegante, con curvas que sugieren la feminidad y la sensualidad.
Carla suspira, sacudiendo la melancolía que amenaza con envolverla. Ha pasado por mucho en su vida, desde su dura infancia como hija adoptada hasta su matrimonio con Jorge Rivas, un hombre que en un principio parecía ser su salvación, pero que se reveló como su perdición.
Después de años de lucha y sacrificio, Carla finalmente logró establecerse como empresaria en el campo de la cosmetología, creando una exitosa línea de productos de belleza que le brindaron estabilidad financiera y cierto grado de independencia. Pero ahora, después de enfrentarse a la cruda realidad de su matrimonio con Jorge, se encuentra una vez más en una encrucijada, preguntándose si alguna vez encontrará el amor verdadero y la felicidad que tanto anhela.
Mientras reflexiona sobre su situación, Carla se prepara para enfrentar otro día en su rutina diaria, sabiendo que debe mantenerse firme y seguir adelante, a pesar de las dificultades que puedan surgir en su camino.
Sin embargo, lo que Carla no sabe es que su vida a tomado un giro inesperado, luego de que un encuentro fortuito con un hombre misterioso cambiara para siempre el curso de su destino.
Mientras tanto, en otra parte de la ciudad, Máximo Rivas se prepara para un nuevo dia mientras pelea con su mente por dejar de pensar en dos mujeres que lo han cautivado de manera inimaginable y ajeno al hecho de que esas mismas cambiarán su vida de formas que nunca podría haber imaginado.
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Carla Esteban
Soy Carla Esteban, una mujer de unos cincuenta y tantos años que ha vivido una vida marcada por la incertidumbre y el misterio. Mi piel es tan blanca como la nieve, un contraste perfecto con mi cabello n***o azabache que cae en suaves ondas alrededor de mi rostro. Mis labios son rosados y llenos, siempre curvados en una sonrisa que oculta las cicatrices de mi pasado. Mis mejillas también llevan el mismo tono rosado, resaltando mis pómulos definidos y dándome un aire de inocencia y juventud que claramente trato de mantener con mi linea de cremas y buena alimentación.
A pesar de mi apariencia encantadora, mi historia personal es un poco dramática. Nací en una familia donde siempre fui la hija adoptada, nunca totalmente integrada en el núcleo familiar. Siempre sentí como si estuviera en un limbo entre dos mundos, nunca perteneciendo del todo a ninguno.
A lo largo de los años, he aprendido a lidiar con esta sensación de alienación, encontrando consuelo en la música y la literatura, ademas de la cosmética; una carrera que decidi estudiar como pasatiempo luego de sentirme aburrida y asfixiada en mi primera relación, y buscando refugio en mi imaginación. Siempre he sido una soñadora, anhelando un mundo donde pudiera encontrar mi lugar y ser aceptada por quien soy.
A pesar de los desafíos que he enfrentado, nunca he perdido mi sentido de esperanza y determinación. Siempre he creído que hay un propósito más grande detrás de cada desafío, y que cada experiencia, por dolorosa que sea, nos acerca un paso más a nuestro destino final.
Ahora, mientras me encuentro en este momento crucial de mi vida, me siento lista para enfrentar lo que sea que el destino tenga reservado para mí. Estoy lista para abrirme camino en el mundo y encontrar mi verdadero lugar en él, dejando atrás el pasado y abrazando el futuro con valentía y determinación. Porque sé que, al final del día, soy la única dueña de mi destino y la única responsable de escribir mi propia historia. Y estoy decidida a hacerlo de la mejor manera posible, con amor, coraje y una buena dosis de optimismo. Si, todo eso es lo que he aprendiendo atravesar de los años y de todas esas experiencias, ya no soy tan joven, la belleza se acaba, pero aún sigo optimista queriendo encontrar el amor...
En esta casa, me encuentro atrapada en una vida que nunca elegí. Soy la esposa de un hombre mucho mayor que yo, un hombre promiscuo cuyas infidelidades me pesan como una losa sobre el corazón. Pero eso no es todo. Mi pasado está marcado por el abandono y la traición, ya que fui vendida por mis propios padres adoptivos al mejor postor y de ahi en adelante he experimentado una lucha constante por sobrevivir y Jorge, parecía ser una buena opción, me llenó de regalos, lujos y atenciones, solo para después enterarme de su historia de excesos y derroche.
Mis padres adoptivos, desesperados por salir de la ruina en la que se encontraban, decidieron venderme como un objeto más, esperando obtener un beneficio económico a cambio. Mi padre es un alcohólico incapaz de cuidar de su familia, y mi madre ha tenido que cargar con el peso de sacarnos adelante sola. Somos tres hermanas, y como la mayor, siento la responsabilidad de proteger a mis dos hermanas menores de este destino cruel que nos ha sido impuesto.
No acepté un matrimonio en primera instancia por elección propia. Lo acepté con la esperanza de que algún día este sufrimiento termine, y pueda encontrar la libertad y la felicidad que tanto anhelo. Cada día es una lucha por sobrevivir en este mundo que me ha sido arrebatado, pero sigo adelante con la esperanza de que algún día pueda encontrar mi camino hacia la verdadera felicidad y la realización personal, además de que habían dos personitas a las que debía proteger...
Fue traumatico, me casé con un viejo que me encerró en una habitación dentro de una casa espléndida, un castillo de tortura, Vicente, quería una esposa joven a quien le robaría cada gota de juventud a punta de maltratos y abusos, era un viejo desagradable el cual me visitaba cada noche para hacerme cumplir con mis obligaciones maritales. A mis 18 años me convertí en la puta de un empresario loco. Volví a ver la luz del sol cuando gracias al cielo no fui capaz de darle un hijo y no era que yo no pudiera, era él, pero su orgullo lo obligaba a negar lo evidente. Me echo de casa con un fajo de dinero y nada más, fue un acto de caridad porque todo el dinero que le había dado a mis padres por el casamiento era más que suficiente.
El día que me fui le dí paso a otra chica inocente para que ocupara mi lugar. No sé cuanto caminé hasta llegar a un centro comercial, la plaza de comidas me dio una carta amplia de alimentos por los cuales se me hizo difícil una elección. Pensé en que con un fajo de dinero podía comer lo que deseara así que pedí muchas cosas las cuales devoré como si nunca hubiera comido nada, no me importaban las miradas de las personas, yo estaba feliz, estaba celebrando mi libertad; una que no duraría más de lo necesario porque al salir del centro comercial me esperaban cosas atroces...