Capítulo 2

2686 Words
Narrado por EVELYN--------------------- —¿Cómo puedes soportar a ese tipo? —esa fue la pregunta de él hacia mí. —Es mi hermano. Además —tomé un respiro para continuar—. Mayormente lo que escuchaste es broma —intenté aclararle para evitar malos entendidos. Berto y yo solíamos bromear, y tratarnos de una manera peculiar. —¿Broma Evelyn? ¿Soportas ese tipo de broma? —me cuestionó él a mí incrédulo. Para mí no fue algo tan malo, aquella intensidad reciente que tuve con Berto. Solía ser normal. Pero para este tipo parecía algo fuera de lo normal. Pues como decía papá que cada uno éramos distintos. Nadie era igual que nadie. —No te preocupes —sonreí luego para que viera que no pasaba nada y que en verdad no me había molestado. —Oh, vaya. Veo que es normal entre ustedes entonces —realizó una pausa y caminó hacia mí lentamente. Estando frente a mí, me dio un beso largo. Él solía ser un hombre muy apasionado. Aveces era un tipo difícil, insoportable y todo lo demás. Pero era muy agradable al fin. Apartó sus labios por un instante, y dejó sus manos sobre mi cintura. Me tocaba con mucha pasión. Nos quedamos mirándonos, uno frente al otro. Por el momento, todo me pareció de maravilla, sus manos sobre mi cuerpo, y el sabor de su boca en la mía. —¿Entonces nos quedamos aquí? —hice una pregunta. Quería salir de la rutina en que nos habíamos sumergido. —No, en definitiva que no. No nos vamos a quedar aquí —me contestó él con la voz ronca. Pero se quedó inmóvil luego. Yo tenía ganas de hablar. Él no efectuaba ningún tipo de movimiento. —Octavio. Sé que no es el momento, y que puede parecer aguafiestas de mo parte. Pero mi hermano y yo estamos pensando en irnos a vivir hacia Inglaterra —aproveché el momento para yo poder decir la verdad. Me imaginaba que no se lo iba tomar bien. Pensé por un momento que iba a protestas y a hacerme ciertas preguntas al respecto. —¿Piensas irte de aquí? ¿Eso por qué? ¿Ocurre algo? —realizó él algunas preguntas al respecto. —Sí, Octavio. Papá me dejó algunas propiedades, y negocios allá. Voy a reclamar lo que lo que él me había dejado. Bueno y no sólo a mí. Sino mi hermano y yo —le respondí brindando algunos detalles. Octavio era un amigo de confianza. Yo le contaba ciertas cosas personales a él. Porque tambien fue amigo mío desde la infancia. —Oh, Evelyn. Voy a lamentar no pode tenerte aquí —dijo él. —Podrás ir a visitarme. —Pero no es lo mismo. ¿Comprendes? —Sé que no es lo mismo, Octavio. Pero puedes visitarme. —Evelyn, no es lo mismo. —Puedes visitarme. —Lo sé. Pero no es lo mismo. Te lo recuerdo. —Ve a visitarme. Te lo recuerdo. Octavio no quería visitarme en Inglaterra. Pero iba a tener que hacerlo. Después de un rato, Octavio asimiló lo que yo le había dicho. Tuvimos más sexo, y al medio día se marchó del apartamento. Berto y yo quedamos solos. Aquel en el balcón, en boxer mirando la ciudad, y yo en mueble contemplando el alrededor. —¿Qué sabes de Charles con respecto a Inglaterra? ¿Tienes amigos? ¿Propiedades? ¿Negocios? —realicé algunas preguntas. —No sé nada, Evelyn. Voy a conversar con Micaela, para ver qué me puede ella decir —contestó él. ### Charles solía viajar constantemente hacia otras ciudades. Iba a hacer fácil acceder al estudio de Charles. Yo acepté acompañarlos a ellos. Había llegado el día de ejecutar el plan. Micaela nos permitió entrar en la noche. Sólo estaban los empleados allí. Conocíamos a los empleados, y nos fuimos movilizando por toda la casa, y hablamos con ellos. Llegó el momento de ejecutar nuestro plan, y nos trasladamos hacia el estudio de Charles. Micaela finalmente había encontrado lo que estaba buscando. Había un sobre con el nombre de su padre. Allí adentro contenía documentos importantes. Rápido nos fuimos de allí, y ella confío en dejarnos aquellos documentos. Micaela había dicho que iba a renunciar. Pues no tendría motivos de seguir hacia allá, y lo mejor era que ella iba a trasladarse hacia Inglaterra también. Casualmente descubrimos que tanto Berto, Micaela y yo teníamos algo en común. Era una inmobiliaria que eran de nuestros padres. Por lo tanto, era nuestra herencia. —El día que Charles se entere, nos va matar —emití yo con el sobre en la mano. —Estaremos lejos —dijo Micaela con simpleza. —No se confíen chicas. Debemos de tener cuidado —Berto nos aconsejó. —Oh, vaya. Que maravilla —comenté yo. Rodé los ojos. Era cierto. Deberíamos de tener mucho cuidado. No sabíamos hasta donde íbamos a llegar con todo esto. —Muchas gracias, chicos —Micaela nos agradeció. —De nada, hermosa —Berto le contestó. —Si quieres, puedes venirte a vivir con nosotros en lo que realizas algunas gestiones —le ofrecí un poco de ayuda. Berto y yo nos movilizamos de allí lo más pronto que pudimos. Nos fuimos movilizando hacia el hotel, y regresamos hacia nuestro hogar de nuevo. —Lo recomendable es que Micaela renuncie hoy mismo —dio su recomendación Berto sentado en unos de los muebles. —Wow, lo arreglas tan bien. Berto —hablé mientras yo caminaba. —Evelyn. No me contradigas. Confío plenamente en ti. Pero no quiero que ella tenga problemas —dejó dicho él. —Trata de convencerla. Busquen un plan para que se vaya lo más pronto posible de la casa de Charles. Me estoy poniendo nerviosa —me desahogué. —Calma, Evelyn. Creo que todo va a salir bien. Anoche me detuve a pensar, de que si habrán nas personas en la casa con un objetivo en común, igual o parecido al se nosotros —se expresó él. —Vaya que eres imaginativo, Berto. Ahora vas a preocuparte por todos —deduje yo mientras lo miraba. Berto se movilizó de donde se encontraba, y tomó asiento a mi lado en silencio. —Creo que me estoy empezando por preocupar, Evelyn. Ahora recuerdo que Paul y Micaela sostienen sexo. Y su están enamorados... Las cosas pueden cambiar —dijo Berto rompiendo el silencio. El romance clandestino de aquellos dos era lo que menos me importaba. Paul era un hombre serio, recto, un hombre con valores, muy distinto a su hermano Charles. —Paul es distinto a los demás. Es un hombre culto, a parte de ser un buen hombre. Realmente no sabemos los sentimientos de aquellos dos —di mi opinión pensativa. —Te he dicho que he pensado que Paul podría estar enamorado de Micaela —emitió Berto volviendo a tocar ese tema. —De eso debieras de estar seguro, Berto. Eres amigo de Micaela, y has podido sacarle información de una forma u otra. Puedes tratar de acercarte más a ella —le dejé dicho a ella. —Ah, ¿Eso crees? No soy adivino, Evelyn. No soy amigo íntimo de Micaela. ¿Cómo crees que ella va contarme sobre sus sentimientos? ¿Se te olvida que nos hemos conocido recientemente? —realizó una breve pausa—. Parece que no. Parece que no sabes que no somos amigos íntimos, Evelyn. —Oh, vaya. Berto. Veo como te has ofendido. ¿Eso por qué? Cómo que te molesta algo. ¿O me equivoco? —pausé por un instante, y me quedé mirando sus miradas por un largo rato. En definitiva que yo noté algo extraño en Berto. Se alteró cuando mencioné a Micaela y sus sentimientos. Podría yo estar equivocada, haber malinterpretado. Pero como que percibí que Berto estaba enamorado de Micaela. —No es nada de lo que te puedas imaginar —dejó dicho él. —Eso quiere decir que tú sabes perfectamente a que me refiero —pronuncié lentamente. —Eres una perfecta maravilla, Evelyn. Ya quieres insinuar de que me gusta Micaela —dedujo él de repente. —Eso lo has dicho tú —dejé bien en claro. —¿De verdad crees que yo estoy enamorado de Micaela? —cuestionó él defendiéndose—. No, yo no estoy enamorado de Micaela. —Berto, déjame decirte que... Sino estás enamorado de ella, no tienes porqué reaccionar de esa manera. ¿No lo crees? Me haces dudar —le dije lo que yo pensaba. —No estoy enamorado de Micaela —volvió a repetir. —Ay, Berto —rodé los ojos—. Muy bien, no estás enamorado de ella. Lo entendí hermano. Suspiré pesadamente. Él se estaba convirtiendo en un tipo insoportable. —Muchas gracias por comprender —fue lo que él dijo finalmente. Días después, Micaela nos había informado de que había dado su renuncia de la casa de Charles, y se vino hacia mi apartamento con sus maletas. Nos explicó que en Italia no quedaba muchos familiares de ellas, solo unos cuantos. La mayoría de sus familiares estaban en Inglaterra. Por desgracia no quedaban muchos, sólo unos cuantos. Le dimos asilo en lo que llegábamos a trasladarnos hacía Inglaterra. Y que Micaela evitaba dar muy poca información sobre ella a sus familiares. Poco a poco nos fue explicando. No quería que supieran su ubicación, especialmente Charles. Muy pronto él podría ponerle el ojo por la desaparición de los documentos. Pero Charles no sabía que era la misma Micaela aquella dueña absoluta de aquellos documentos. La entendimos a la perfección. —Mi querida Micaela. Aquella amante de Paul que posiblemente podría ser novia de Paul —se expresó Berto sin medirse la lengua. El silencio se apoderó en aquel momento. —Entonces Micaela no va a contestar —fue lo que dije al respecto. —Chicos, no sean curiosos —Micaela dijo sin responder a la cuestionante de Berto. —¿Qué tal Micaela? Puedes decirnos la verdad —insistió Berto. —No quiero decirte la verdad —Micaela le contestó a él. —Por favor —le pidió Berto. —No seas metiche, Berto —le llamé la atención a mi hermano. —Déjame, Evelyn —fue lo que me dijo Berto. Decidí quedarme en silencio. Entonces ambos se inclinaron a debatir sobre lo mismo. Los miraba a ambos hablar sobre lo mismo. El silencio se apoderó en mí, mientras yo escuchaba a aquellos dos conversar. Mi hermano fue tan astuto, que logró sacarle algún tipo de información con respecto a Paul. Después vi como que decía cosas de Paul, como que quiso decir algo de lo que tuvo con Paul. Aún era muy reciente para hablar de lo mismo. —¿No vas a especificar totalmente todo lo que tuviste con Paul? Podré entenderte a la perfección. Pero en definitiva, yo no quisiera obligarte, Micaela. No somos tontos para no darnos cuenta. Sabemos muy bien, lo que tuviste con Paul. Yo misma te vi besándote con él —me expresé diciéndole algunas verdades. —¿Me viste besar con Paul? —me preguntó ella incrédula. —Te vi besar, y todo con todo —le contesté sin dar muchos detalles. —Que chismosa eres, Evelyn —fue lo que mi hermano dijo. —Idiota —le dejé dicho a él sin mirarlo. —Muy bien, chicos. Veo que están interesados. Me gustaría saber lo que ustedes esconden, y yo les diré lo que yo escondo. ¿Pueden comprender? —se expresó Micaela queriendo hacer como una trivia. —¿Qué te traes entre mano Micaela? Me parece que te hemos dicho, casi todo mujer —Berto se dirigió hacia ella. Micaela colocó su mirada sobre Berto. —¿No entendiste Berto? Pienso decirte lo que quieres escuchar, a cambio de que ustedes me cuenten sus secretos. A mí ustedes no me engañan algo se traían entre manos. Ustedes me llevaron al estudio de Charles. Eso quiere decir de qué ustedes tienen conocimiento al respecto. ¿Cómo ustedes en verdad supieron de lo que habían en aquel lugar? —Micaela se expresó diciendo lo que ella pensaba, y mostrando sus interrogantes. No me pareció mal, en lo absoluto. Al contrario. A mí me pareció algo muy perfecto. Micaela era una muy buena aleada entre ambos. Pensé en decirle la verdad. —Berto creo que podremos decir la verdad. Micaela tiene algo parecido a nosotros. Además estuvimos envuelto en algo que s3 realizó en común. Es momento de decir la verdad —dije yo muy decidida a confesar todo. Los tres dialogamos sobre Charles, la casa y nuestros secretos. Finalmente, nos convertimos en aliados en totalidad. Mientras tanto, terminamos de organizar algunos asuntos en Italia, y ya teníamos fecha para irnos a vivir hacia Inglaterra. Un día antes de irnos de viaje a Carola y a mí, se nos ocurrió en irnos a comprar algunas cosas necesarias de mujeres. Por casualidad de la vida logramos ver a Charles. Ese imbécil logró verme, me quedé pasmada, mientras él me miraba. Cuando salí del trance del impacto, emprendí mis pasos, y logramos perdernos de él. Por suerte, terminamos de realizar las compras que íbamos a hacer. Rápido nos fuimos hacia el parqueo. Entonces, emprendimos la huida saliendo del parqueo. —Por suerte, no nos siguió el imbécil aquel. Seguramente se preguntará que hacía yo allí, y dirá que tengo dinero de vuelta —pronuncié mientras yo manejaba. —Mañana nos iremos de esta ciudad, Evelyn —Carola me recordó a mí el viaje. —Charles se quedó tranquilo, y eso no me gustó. No me siguió. Me pareció extraño —di mi comentario al respecto. —Oh, vaya. Veo que el tipo te ha seguido antes. —No te imaginas cuanto Carola. No quisiera no siquiera imaginar lo que estoy pensando. —No te imagines cosas que no han pasado. Quizás el sienta afecto hacia ti que te miraba de esa manera. —¿Afecto Carola? Ese idiota no siente afecto por nadie. —Tú, no sabes Evelyn. No sabes. Con tan sólo escuchar su nombre me incomodaba. Ese hombre ocultó cosas muy importantes para mí. Su padre y mi padre se traían cosas extrañas. Llegamos hacia mi apartamento. Yo estaba aún un poco incómoda por ver a Charles. Entonces Carola contó lo ocurrido ante Micaela y Berto. Aproximé mis pasos hacia donde estaba el licor. Tomé un poco de alcohol, y caminé hasta sentarme en unos de mis muebles. —Yo tambien opino lo mismo de Evelyn... Charles no es muy confiable que digamos —Berto dio su opinión. —¿Qué estará tramando Charles? —hice una pregunta en el aire. —¿Qué hacemos aquí pensando en ese tipo? —Micaela cuestionó. —Entonces... Debemos de hacer una pequeña fiesta antes de irnos. ¿No lo crees chicas? —propuso Berto cambiando de tema. —No lo creo, Berto —Carola le contestó. Berto se giró seriamente hacia Carola. Obviamente no le había agradado su respuesta. —No opines Carola —apartó su mirada de ella y volvió a ponerla sobre mí de nuevo—. Creo, hermana que debemos de relajarnos antes del viaje. Ya me despidí de mis amigos, y espero que tú de los tuyos. —No pienso decirlo ahora. Sólo cuando llegue a Inglaterra. He encargado a alguien de una inmobiliaria para comprar una casa allá en Inglaterra. Zelandia me está haciendo las gestiones —le informé a él. —Bien, perfecto. Pero dime... ¿No vamos a tomar esta noche? —Berto se quedó esperando una respuesta de mi parte. —No, Berto. Esta vez no te voy a acompañar —esa fue mi respuesta hacia él. Me levanté del mueble, y caminé hacia el balcón. Miré hacia abajo, y veía un auto de lujo muy parecido al de Charles. Por otro lado, logré ver un sujeto con una vestimenta muy formal, parecido a Charles. Él se encontraba en esta ciudad, entonces el corazón me empezó a latir con fuerza.Él estaba cerca, aquella pesadilla estava muy cerca.
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