Capítulo 4.

2222 Words
Aaron había dejado a Amanda en casa por la noche luego de haber salido juntos, callado se despidió de ella y silencioso volvió a casa mientras los pensamientos de su cabeza le gritaban y lo acribillaban hasta el cansancio. Amanda intentaba no hacerse ideas equivocadas, pero ya cuando se encontraba en casa un par de lágrimas salieron de su rostro mientras se encontraba sentada en la mesa de la cocina tomando un té antes de ir a dormir. Samantha se percató de ello cuando quería ir por un vaso de agua, y prefirió darse media vuelta e irse a la cama. Cargando con parte de la culpa, odiándose a sí misma por guardarse algo tan importante. Al día siguiente, 8:18a.m —Amanda ya vámonos a la universidad antes que se nos haga tarde —dice Samantha alzando la voz. Va hasta la mesa y coge su mochila que previamente había dejado para guardar el almuerzo. —Creo que mamá preparó demasiada comida —se dice cuando ve que el peso del morral cambió drásticamente luego de haber guardado la comida. —Lo siento —Amanda baja las escaleras y está a medio maquillar todavía. —hoy me iré con Aaron. —Bueno —le voltea la mirada. —Tú irás con Drake —le dijo luego de subir unos escalones para volver a su habitación. —¿Drake?, él ni siquiera está… —Lo sé, soy muy callado —responde alguien desde el sofá de la sala. —pero no invisible. —Oh, lo siento Drake no te había visto, perdón —le sorprendía bastante que fuese tan callado como para que nadie se diese cuenta de su presencia. Pero más que todo le daba vergüenza haber estado gritando como loca toda la mañana y que él seguramente haya estado escuchándola. —Bueno, mejor vámonos o llegaremos tarde y seguro que tienes cosas pendientes por hacer en clases —él se levantó con la mochila en su mano derecha y fue hasta la puerta para recostarse en la pared y esperar por Samantha. —¡Bueno Amanda nos vemos allá entonces! —exclamó Samantha camino a la puerta para salir. —¡Te veré allá! —le responde Amanda desde su habitación, aunque apenas logra hacerse escuchar. Camino a la universidad Samantha pudo entablar una pequeña conversación con Drake. Hace mucho que no hablaba con nadie, pero todo se sentía normal después de todo. Y aunque fuese el hermano de su ex novio la plática que tenían no iba en nada referente a lo sucedido, cosa que la tranquilizaba todavía aún más. Creía que podía volver pronto a la normalidad si se seguía esforzando en mantenerse firme a pesar de todas las piedras con las que se estaba tropezando en su camino. Es mejor intentar mejorar y avanzar, que fingirte una falsa sonrisa para no preocupar a otros y mentirte haciéndote creer que estas totalmente bien. Aunque para ella las soluciones parezcan tan simples como hablar, el daño que sus palabras pueden causarle a su hermana pueden ser mayores que las de cualquier otra acción física. Al llegar a la universidad. —Gracias por dejarme en mi salón —se sentía en confianza nuevamente, le dio un abrazo y luego le proporcionó una deslumbrante sonrisa. —No fue nada —le sonríe de regreso. —además quizá uno de tus admiradores lo hubiese hecho si no lo hacía yo —se rasca la cabeza tímidamente. —Si quieres puedo venir a buscarte a la hora de comer. —Está bien te esperaré —vuelve a sonreírle. Se regresa para entrar al salón, y como se lo imaginaba Nathan todavía se sentaba muchos puestos lejos de ella. Aunque era algo incómodo todavía, Samantha empezaba a acostumbrarse a esa distancia que había entre ambos. Luego de clases como lo había prometido Drake la esperó fuera de aula, esa sensación de soledad comenzaba a desaparecer de Samantha. —Bueno ¿Quieres comer? —le preguntó Drake con una linda sonrisa en su rostro a lo cual ella respondió que sí. Cuando fueron a la mesa donde ella suele comer en la cafetería estaba Aaron, obviamente la expresión de Samantha al verlo no era muy agradable. Drake se daba cuenta de la situación y aunque la mirada de Aaron seguía penetrando a Samantha esta quiso dejar su miedo de lado y no darle importancia mientras se sentaba en otro lugar seguida de Drake que observaba de reojo al guapo chico de mirada analítica y distante. Mientras tanto Amanda se encontraba con Nathan para poder ponerle fin a toda esa mala racha de amargura que se posaba encima de su hermana y uno de sus amigos más queridos. —Oye Nathan necesito verte en el patio a las cuatro para hablar contigo ¿Podrás? —juntó sus manos y puso una cara de niña tierna para que le fuese imposible negarse. Ambos se encontraban en el edificio principal luego de haber salido de clases situados en el pasillo del tercer piso —Bu... bueno, está bien allí estaré —intentaba averiguar la razón detrás de todo, pero la única forma de estar seguro era yendo a dicho lugar a la hora correspondiente. Amanda le envió un texto a Samantha con la misma información de que quería verla en el patio, pues su plan era tratar de que se encontraran y pudieran dialogar y arreglar las cosas. Creía que al ambos tenerse el uno frente al otro les imposibilitaría la huida sin al menos cruzar una palabra o dos. A la hora que tocaba, Nathan fue el primero en llegar al lugar buscando por los alrededores a Amanda. —¿Dónde estará Amanda? —se preguntó. Al avanzar un poco más a unos metros de distancia en unos arbustos observó cómo Amanda y Aaron se besaban recostados en la grama, parecían estar escondidos, aunque estando a la distancia en la que Nathan se encontraba era fácil poder verlos. Sin razones para quedarse se marchó sin percatarse que del otro lado venía Samantha. Ninguno de los dos logró verse con el otro, y en vista de la soledad del sitio Samantha de igual manera tomó la iniciativa de irse y enviarle un texto a su hermana diciéndole que estaba apresurada y debía volver a casa. Al leer el mensaje de texto Amanda supo que había fracasado, y la única buena idea que había tenido para juntar a esos dos se había desperdiciado por completo. Solo quedaba ser directa y poner mano dura al asunto de una buena vez. Era día de que Samantha preparara la cena, antes de volver a casa fue al mercado por ingredientes. No le gusta tanto la cocina como a su hermana así que se inclinó por lo más fácil, pasta; y aunque parezca ser muy pesado para comer por las noches tanto a ella como a su madre les fascina, aunque Amanda prefiere comer yogurt o algo parecido. La fila para pagar era un poco larga por lo que la espera de la cena se haría más extensa todavía. Por fin cuando ya pudo llegar a casa se sentía más relajada, aunque sabía que todavía tenía la responsabilidad de preparar la cena. —¿Tienen hambre? —dice ella haciéndose intentar escuchar por su madre y su hermana. —prepararé la cena. —Al fin, ya tenía hambre —responde una voz algo conocida para ella y nada encantadora. —No puede ser —dijo al acercarse a la sala de dónde provenía la voz y ver que era Aaron como lo sospechaba. —¿Qué haces en mi casa? —sabía que la respuesta sería obvia. —Tu hermana me ha pedido quedarme por unos días, y parece que le agrado bastante a tu madre —contesta él algo egocéntrico. —Lo imaginé —dice con un tono sarcástico. —¿Dónde están ahora? —Han salido a la casa de la vecina a buscar unas cosas, por ahora estamos solos. —Asco —le hace un gesto de desagrado con el rostro. —parece que estaré encerrada los próximos días en mi habitación. —A veces pasar tiempo en casa es agradable —le hace gracia la expresión de Samantha. —Seguro te cansas de ser un idiota con cara de niño adinerado, pero parece que lo que no te cansa es meterte en la vida de los demás —se vuelve a la cocina para sacar las cosas de la bolsa de compras que se había traído del mercado y Aaron le sigue. —¿Qué vas a cocinar? —intenta meter sus narices para averiguar dentro de la bolsa, pero Samantha se la quita de las manos bruscamente. —Exijo espacio personal en mi propia casa —se le queda viendo con seriedad. —Tranquila —levanta las dos manos como intentando calmar la situación que se estaba poniendo tensa. —después de todo cenaré aquí, así que tendrás que darme un poco. —No te daré comida, ve y cena en tu propia casa y no seas un malcriado —empieza a sacar las cosas de la bolsa y pone a hervir el agua de la pasta. —Me refería a comer algo más, pero gracias por informarme que no cenaré. Puedo pedir pizza con tu hermana —se ríe de su propia broma de doble sentido. —Muy gracioso —le dice sin verlo. —seguro mi hermana se parte de la risa cuando habláis juntos. —Tu hermana es alguien especial —esta vez parecía amable. —seguro sois iguales en cuanto a sentimientos, pero tú eres alguien menos expresiva. —Seguro que tu forma de ligar podría ser mejor así que esfuérzate —le bufonea ella mientras corta los vegetales. Pero Aaron se limita a no responder y se vuelve a la sala. Era una extraña reacción así que Samantha le siguió a ver cuál era el problema. —Tu silencio es perturbador —le dice ella. —Estoy preparándome para cuando esté en un ataúd —suelta Aaron dejando sin palabras a Samantha. —pero tú podrías decir que solo estoy intentando ser amable y no continuar con una discusión innecesaria. —Tu amabilidad aterra —dice Samantha. —deberías irte, seguro me traerás desgracia los próximos días. —Tendrás que decirle eso a tu hermana —se ríe. —Prefiero que no, solo no me molestes y estaremos bien. —Bueno yo voy a bañarme espero que no me espíes —dijo Aaron con su típica risilla manipuladora mientras se quitaba la camiseta, ella se puso un poco ruborizada al ver su cuerpo esbelto y nada exagerado, pero sabía que él solo la estaba provocando, e igual no podía hacerle nada ya que su hermana podía verlo. —No creo que a mi madre le parezca bien que te encueres en plena sala —le dirige la mirada al plano y definido abdomen de Aaron y regresa la mirada a su rostro avergonzaba de haber tenido el valor de haber visto lo que no debía. —Me meteré a la ducha antes de que regresen —coge un bolso de cuero marrón que estaba al lado del sofá y comienza a subir las escaleras para ir al baño. —No olvides una cosa Samantha. No podrás seguir así por siempre. —¡No te entiendo y tampoco quiero entenderte! —le exclama molesta y regresa a la cocina nuevamente. Viviría más que cerca del chico con el que se acostó por última vez sabiendo que engaña a su hermana y que intenta convencerla de algo. Lo que más le impacta es que su madre le haya dado permiso a Amanda de hacerlo, pensaba que el manipulador de Aaron había tenido mucho que ver al respecto con esa decisión. Ahora debía cuidarse las espaldas en su propia casa, ya no dormiría tranquila o en paz los próximos días. “Debería llevármelo a la cama —se dice refiriéndose al cuchillo carnicero. —con esto como protección puedo cortarle la polla si intenta sobrepasarse conmigo —se ríe de labios cerrados y luego vuelve a estarse seria. —no creo tener valor suficiente para hacer algo como esto —niega con la cabeza y coloca de nuevo el cuchillo en su lugar. —es más, tampoco quiero ir a prisión tan joven por hacer una gilipollez como esa. Solo tengo que mantenerme encerrada, eso es. Ser asocial hasta que el idiota decida irse —lava los vegetales y como el agua ya estaba hirviendo echa la pasta y tapa la olla para que se cocine. —pero ¿Y si no decide irse? —se pregunta. —si ese es el caso y se muda definitivamente no volveré a ver la luz del sol, no es justo. Tengo que mantener mi orgullo, pero sin darle el gusto de que él gane esta pelea. Mano firme, simplemente debo imponer mis normas y mis creencias en esta casa. No será fácil pero tampoco imposible, es la única manera de vencerlo en su propio juego de niños”. —¿Crees que este bien? —le pregunta Amanda a su madre. Samantha no se había percatado de que ellas habían llegado. —Seguro está pensando algo importante —le susurra al oído a Amanda. —Pues con esas expresiones diría que está practicando para lanzarse a política. Solo mueve la cabeza y las manos sin hacer nada más —Amanda se ríe y es ahí cuando Samantha da media vuelta y las ve a ambas ahí, a su hermana y su madre. —Perdona cariño —dice su madre. —¿Practicabas para una presentación? Seguro la tienes difícil en la universidad. —Ehm… sí claro —responde. —tan difícil que podría tener una crisis nerviosa. —Entiendo —su madre asiente con la cabeza. —te prepararé un té para dormir cuando acabemos de cenar. —Gracias mamá —dice Samantha y le sonríe. “Mejor prepárame un pasaje de avión al otro lado del mundo —se decía internamente. —ya no soporto la cara de Aaron”.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD