Cardan ya tenía mucho que hacer. No le gustaba andar de niñera. O al menos asi lo llamaba él. —¿Por qué no aprendes un tiempo de los pasantes?— le habia dicho —¿Qué? —James me odia. Y yo lo detesto—murmuro a nadie en particular —¿Qué?— repitió Elizabeth —Nada. No me prestes atención. Este trabajo me está volviendo loco — dijo — sígueme —pidió mientras se levantaba y entraba en la oficina de al lado tocando la puerta como saludando a los jóvenes de adentro —chicos, esta es la señora Campbell. La esposa del jefe —anuncio Todos estos jóvenes la saludaron respetuaosamente. —Estos jóvenes de aquí, son estudiantes, pasantes. —luego tomo una regla y golpeo levemente una cima de carpetas —aquí —dijo mostrando todo el estante llena de ellas — son carpetas de todos los trabajadores que hay en

