Una mujer hermosa, de ojos azules y cabellos oscuros esperaba bajo una farola. No es que estuviera prendida. Era pleno dia en la ciudad de Nueva York. Y la multitud pasaba de un lado al otro. Rachel se habia puesto su mejor vestido. Un escote generoso asombra a plena vista. Quizás fuera su ultima oportunidad. —¡James!— su rostro se ilumino al verlo llegar. ¿Podria haber funcionado? ¿Habría logrado su padre convencer a James? —Hola… —Hola— sonó un James en tono frio. Por alguna razón, últimamente todo lo que recibía de él era desdén. Con una incomodidad poco disimulado al verla. Casi como si su presencia le fastidiaría, o quizás su insistencia… —James… yo… —Solo vine porque me pediste hablar. Y creo que tú y yo merecemos un cierre digno. —¿Cierre?— sintió su voz quebrarse James s

