Elizabeth estaba incrédula. ¿Qué carajo acababa de pasar? Se toco la mejilla, mientras se incorporaba. Pues el golpe la habia hecho tambalear y caer al suelo. Y en cuanto vio que la chica regresaba a ella con la mano levantaba, otra figura se interpuso entre ella y su atacante. El chico de cabellera oscura sostenía sus brazos, y en su rostro se podía ver lo furioso que estaba —¡Detente Rachel! ¡Para! —¡Es una hija de perra! ¡¿Cómo te atreves?! —¡Detente! No vas a volver a tocarla — y su tono es tan seco y frio que incluso asusta a la misma Elizabeth Rachel deja de forcejear y baja las manos mientras mira al joven de traje bien vestido. —pero... ¿Qué estás diciéndome? James suspira — ya te lo dije. Hemos hablado de esto un montón de veces. No somos nada. —¡Claro que sí! ¡Estamos pr

