—La deuda se ha prolongado demasiado
—Cobrarle es la forma más simple
El señor Harris palideció, realmente no tenía los fondos suficientes en su cuenta para saldar esas deudas ahora. En realidad, estaba casi en quiebra.
El regreso a mirar al único hombre en la sala que se había mantenido callado —Señor Campbell, por favor… sea compasivo, conseguiré el dinero. Puede contar con ello.
El joven de traje oscuro alza la mirada hacia él, unos ojos azules que parecían cuchillos afilados. Y al levantarse de la silla unos pequeños mechones de sus cabellos oscuros caen sobre su frente. Un joven guapo, pero de presencia amenazadora.
—¿Cree que esto es un juego señor Harris? — y su voz es abismal. Y pronto la sala se llena de un silencio sepulcral.
—Mi señor… la compañía está en problemas. Si pudiera tener otro préstamo...
Campbell frunce los labios en un gesto disgustado— no hay más préstamos para usted. Ya se le hizo uno— el muchacho suspira y vuelve a tomar asiento —relajase señor Harris, no somos una mafia, y su vida no está en peligro.
El señor Harris baja los hombros aliviado por aquello
—Me darás un seguro— sentencio.
—¿Un seguro?
—Algo que me "asegure" que me pagaras
—Claro. Pero… no tengo dinero. ¿desea mi mansión como un seguro?
—¿Mansión? — suena en tono burlón —no. ¿Para qué? Tengo más de una. —y eso no era una mentira —Ya sé lo que quiero.
—¡Claro! ¡Dígame y lo tendrá!
Lo miro con ojos oscurecidos por el deseo —Usted, me dará a su hija
El rostro del señor Harris se arrugo confundido —¿perdone?
—Si quieres algo valioso, necesitas dar algo igual de valioso. Una ley simple de la alquimia. E irónicamente aplica para todo. Y si luego la quieres de vuelta, me pagaras.
—Pero…
—Es la única forma en que salvaras el legado de tu familia y tu gran reputación. ¿no es eso lo que querías?
—Pero… ¿Qué pensara ella de mi si yo hiciera eso? Es la joya de la familia... Nuestra única hija... Ella…
—No me interesa saber sobre eso. —lo corto abruptamente —Ese no es mi problema. Es el único trato que le hare. De otro modo, en la siguiente visita que nos haga, —miro hacia sus hombres —ya no seremos tan amables.
El señor Harris agacho la cabeza derrotado. Se miro las manos. No podía hacerlo. ¿Cómo iba a hacerlo? Eso le había pasaba por haber caído en la bebida, los vicios y la codicia desperdiciando dinero mal invertido. Necesitaba más que un milagro para recuperar esa cifra y recuperar a su hija.
Lo pensó mejor. Ella estaría bien. Ella era fuerte. Además, a Campbell no le interesaba su hija. Solo era su seguro para tener de regreso su dinero.
Alzo sus ojos grises una vez más hacia el hombre de traje costoso—¿me promete que la cuidara? ¿Qué no le hará falta nada?
—En mi mansión no le faltara nada. Vivirá allí. Y puede tener mi palabra de que nadie va a tocarla. Su bienestar será nuestra prioridad. Pero tiene solo un año.
« Un año… Un año para lograr lo imposible. »
El señor Harris asintió, se levantó, se despedido y la puerta finalmente se cerró.
—¿Está seguro de que ese hombre enserio lo hará? No creerá que... ¿piense en huir?
Los ojos de Campbell seguían fijos en la puerta cerrada —solo por las dudas, síguelo. —ordeno —No le pierdas los ojos de encima.
Otro muchacho, de estatura más baja y cabellos pelirrojos se le acerco por detrás —James, —lo llamo con informalidad, una que solo se podía ganar con el paso de los años —¿Por qué le has pedido a su hija?
El muchacho relajo sus hombros, cuando gente que lo quería lo rodeaba sus barreras inevitablemente caían. El rostro hecho de hielo se derretía con el calor de la mañana sobre él. Y Joshias siempre pareció contener el sol brillando en su interior.
Lo miro —Porque, estoy buscando una esposa.
Los ojos verdes del muchacho se entrecerraron confundido —¿Una que?