— ¡Tengo hambre !— protestó Ema —¿ me pueden traer comida de verdad maldita sea? Hacia un par de días qué estaba en ese lugar y ya se sentía mejor, la fiebre había menguado y el antibiótico había empezado a hacer efecto. Pero tenía hambre... un hambre que le hacía gruñir las entrañas. Era el hambre acumulado de todos esos años de pasar miseria y hambruna dentro de ese maldito infierno y esta gente , malditos millonarios , solo le daban sopa de pollo cuando ella quería COMIDA. Así que le tiró el caldo por la cabeza al estirado del sirviente. Nico , al escuchar el escándalo que venía desde el piso de arriba, salió de la oficina que en ese momento él estaba usando ya que se turnaban con Tammy para utilizarla y se dirigió a la habitación de la joven, que era de dónde provenía todo ese lío

