Un par de días antes En cuanto Nico sintió que lo tomaban del hombro se despertó. Y se dió cuenta que tenía el maravilloso cabello de la niña desparramado sobre su pecho, sobre el que ella dormía plácidamente. Su rostro pálido enmarcado por sus preciosas cejas, las pestañas reposando en sus perfectos pómulos y sus labios carnosos apenas abiertos mientras su pecho subía y bajaba con su suave respiración. Y su pene que parecía no querer cooperar, erecto nuevamente para su maldita suerte. Sintió su cuerpo invadido por la vergüenza, sobre todo por los brazos en jarra de Tammy y su mirada acusatoria, como si hubiera hecho algo malo cuando todo lo que hizo fue cuidar a la niña. Con mucha suavidad, sacó los brazos delgados y pálidos que lo envolvían de arriba suyo. Y salió de la cama despaci

