Capitulo 2. Después del funeral

2341 Words
Cuándo Nico llegó el aeropuerto tomó el auto de alquiler, puesto que ya habían recogido sus maletas junto a Tammy y se dirigió a la casa familiar que quedaba en las afueras del centro de Boston. Al llegar allí, luego de atravesar la puerta de hierro y seguir por el camino que conducía a la mansión que era el hogar familiar de los Rosseto, los recibieron fuera Miles el mayordomo histórico de la casa y también a su lado, el medio hermano de Nico, Robbie. — Robbie —dijo él, como forma de saludo hacia su hermano cuando se bajó del auto. Éste mirándolos de manera seria desde lejos. Robbie era un hombre de unos 28 años de cabello rubio oscuro y ojos similares a los de Nico. No se parecía demasiado en otros aspectos, aunque tenía como este ascendencia italiana por parte de su padre , excepto en los ojos que eran iguales. Nico era un hombre más serio y más alto y robusto y Robbie un poco más bajo y delgado y con un gesto en su rostro más relajado. — Hola mucho gusto yo soy Tammy. Soy amiga de Nico — les dijo la mujer acercándose especialmente a Robbie y extendiéndole la mano que éste por supuesto tomó con un agradecimiento. — Qué tal, gracias por venir — le dijo. Aunque también era extensivo a su hermano, aunque este hiciera caso omiso de eso y de él mismo. Nico lo observó de cerca , nunca se había llevado muy bien con su hermano menor. Por alguna razón le depositaba a él la bronca que tenía contra su madre. Aunque Robbie jamás le había hecho nada, si tenía que ser sincero. — ¿Está todo preparado? — le preguntó con voz cortante y un gesto adusto en el rostro. — Sí, el funeral será hoy en un par de horas y el servicio por la tarde... ya fueron avisadas todas las personas. — Muy bien — asintió Nico Mientras Miles agarraba las maletas tanto de él como de Tammy, antes de dirigirse dentro de la casa. — ¿ Pongo estás también en su cuarto señor?— le preguntó por las maletas de Tammy precisamente. — Está bien, pon todo en mi habitación —le respondió. Entró el mayordomo, luego Tammy y al final él y su hermano ingresaron detrás. — Vamos a necesitar hablar del negocio luego de la lectura del testamento de papá — le dijo Robbie a su hermano mayor. A lo que Nico le contestó con sarcasmo: — Sí , me imagino que estarás muy interesado en la lectura del testamento ¿no? — y sonrió con ironía. Robbie lo miró con un gesto mezcla de extrañeza y dolor. Ya estaban dentro de la sala de la gran casa. Tammy miraba todo sorprendida su alrededor. Nunca imaginó que la familia de Nico tuviera tanto dinero. — Señorita ¿ quiere acompañarme que le muestro las instalaciones ? —le dijo con sutileza el mayordomo para dejar a los hermanos hablando solos. Cuándo se retiraron Robbie le respondió con dolor: — ¿ Porqué eres así conmigo Nico? Yo jamás te hice nada... — Tienes razón... tú no me hiciste nada fue la zorra de tu madre. Su hermano menor endureció la mandíbula y apretó los puños a los costados de su cuerpo pues tenía ganas de darle un puñetazo en la cara a su hermano. Pero sabía que no era el momento. Hacia la media mañana se dirigieron a la funeraria y de allí al entierro donde se encontraron con un montón de personas. Tanto Nico como Tammy vistieron de n***o. Nico un traje de diseñador italiano y ella con un vestido sencillo con un pequeño blazer encima y anteojos negros su cabello suelto por los hombros y zapatos de taco a juego. Ambos llevaban gafas de sol negras. A pesar de estar terminando el invierno y estar cerca de la primavera estaba un poco fresco en Boston. Sepultaron a su padre junto a la tumba de su madre y de su amante, que se convirtió en la segunda esposa de Nicholas padre, lo que endureció aún más a Nico que no pudo evitar su gesto de rabia en el rostro durante todo el proceso. Cuándo todo concluyó no mucha gente se acercó a saludarlo. Luego se dirigieron al auto n***o que los conduciría nuevamente a la mansión de los Rossetto dónde sería el servicio. Su hermano ya había contratado gente para eso. Dentro de la casa habían preparado algunas fotos de su padre y ya estaban sus amigos charlando cuando ellos llegaron. Tammy hizo a un lado a Nico y con suavidad le tocó la cabeza, aunque sabía que no le gustaba mucho que lo acariciaran. Él estaba tenso, terriblemente tenso. Su hermano lo miraba con rabia desde la otra esquina de la habitación, mientras gente pasaba y le decía cosas. — Sabes que no es obligatorio que nos quedemos aquí, si quieres cuando termine el servicio podemos volver... solo nos tenemos que tomar un avión y listo, se acabó todo cariño Estaban junto a la ventana. Nico se fregó el rostro con las manos y expiró el aire que estaba conteniendo. — Debo esperar hasta la lectura del testamento Tammy, no tengo otra opción... Ella se cruzó de brazos y lo miró seriamente. — Siempre hay otra opción querido — le dijo y se acercó a uno de los mozos para tomar de una bandeja, una copa de vino qué bebió de un solo sorbo. — Sé que soy corto de palabras, especialmente contigo, pero te agradezco que siempre estés allí para apoyarme cuando te necesito — le dijo él. Ella solo se encogió de hombros despreocupada. La realidad era que su relación había trascendido la sexualidad hacía mucho tiempo, y si bien de vez en cuando tenían algún que otro encuentro, lo suyo ya era más como hermanos o amigos. Había un cariño. Ella siempre estaría para apoyarlo, aunque no funcionaran como pareja, y él lo sabía. — Sé que si me pasara a mí yo podría contar contigo — Por supuesto — le dijo él. Tammy apoyó su copa vacía en otra bandeja qué pasaba por allí. — Estoy tan tenso — le dijo a su amiga. — Ven conmigo — murmuró ella, que lo agarró en la mano para llevarlo escaleras arriba. Lo condujo al cuarto de baño del piso superior, dónde trabó la puerta y se aseguró de que nadie los siguiera. Iba a ayudar a Nico a descargar tensiones de la manera en que sabía que funcionaría para él. Al fin y al cabo, se trataba de aliviarlo, para eso eran los amigos. Al día siguiente por la mañana el abogado de la familia visitó la casa. Ellos hicieron pasar al letrado a la oficina de su padre. Su tío acababa de llegar y parecía alcoholizado. No había estado en el funeral. Era el único hermano de su padre. Nico lo miró con desprecio y Robbie no estuvo muy lejos de ello. Su tío era un hombre bajo y regordete, el cabello oscuro salpicado con canas y rasgos poco atractivos. Parecía un sapo. Un sapo gordo, alcohólico y adicto al juego. — ¿Se puede saber dónde estabas ayer? — le dijo con desagrado Nico a su tío. — Seguramente bebiendo y jugando como siempre...— acotó Robbie. — ¡Dejen de molestarme mocosos y métanse en sus asuntos! ¡Era mi hermano también, yo lo quería! Cada una lleva el duelo cómo puede...— espetó con su aliento alcoholizado. — Tú siempre llevas todo con alcohol, casualmente...— dijo Robbie en voz baja. No tanto como para que no se le pidiera oír. Una vez que letrado estuvo sentado frente a ellos en el escritorio de su padre, comenzó la lectura del testamento. —...a mi hermano le dejó el 20% de la compañía. — ¿Qué? ¡Eso es una completa locura! — protestó Nico, pues la compañía le había levantado solo su padre, no era herencia de sus abuelos. Aunque sus abuelos le habían heredado a sus dos hijos, dinero de distintas propiedades y con eso su padre había invertido y había formado esa compañía desde cero. — Si me deja puedo proseguir... —dijo el abogado de la familia, un señor de unos 60 años calvo y con anteojos gruesos que por supuesto Nico conocía pues era el hombre y abogado de confianza de su padre de toda la vida. Robbie puso su mano en el antebrazo de Nico de forma tranquilizadora y este lo miró a su vez frunciendo el ceño. Él no necesitaba el consuelo del hijo de una prostituta en ese momento. — Prosiga por favor...— fue Robbie quien lo dijo. —...el resto de la compañía será dividido en partes iguales para mis dos hijos en un 40% para cada uno y la casa y el resto de las propiedades y los vehículos, así como el resto de patrimonio se dividirá 50 y 50 entre ambos, Nico y Robbie... En este momento el abogado hizo una pausa y calló y observó luego a ambos hermanos: — Hay una nueva cláusula introducida no hace mucho tiempo — dijo mirándolos a los ojos ambos. — Está bien doctor, no siga con el suspenso díganos ya de qué se trata — le dijo Nico para ir al punto ya que no le gustaba que le hicieran perder el tiempo. — Cualquiera sea, mi hijo el que tenga descendencia primero, heredará el 100% de la mansión familiar...lo que reste sí será dividido en partes iguales entre ambos hermanos... 'Maldito viejo' pensó Nico por dentro. Seguramente su hermano Robbie, tendría algún bastardo con su novia de turno y se haría amo y señor de la mansión familiar de su padre que sí era herencia de sus abuelos. Era lo único que quedaba de la herencia de sus abuelos de hecho, la parte correspondiente a su tío en su momento le había sido vendida por este a su padre y no mucho después su tío Neil, perdió todo el dinero en las apuestas y el juego. Para su sorpresa Robbie suspiró con fastidio también. Evidentemente la cláusula tampoco le hacía demasiada gracia. — ¿Alguna otra cláusula loca de la que debamos enterarnos en este momento? — replicó Nico con ironía. —No. Eso es todo...su padre dejó todos los papeles prácticamente preparados, así que en unos días los traeré y ustedes los firmaran. Y eso es todo. Luego deberán ver cómo hacen para encabezar el directorio de la empresa. En ese sentido su padre no dejó ninguna indicación. Así que deberían arreglarse entre ustedes. 'Maldición' pensó nuevamente Nico. Él seguro esperaba que sus hijos se quitaran los ojos para ocupar el sillón del directorio de esa puta empresa. Si eso era lo que su padre creía no lo conocía pues lo que menos le interesaba a él era sentarse en esa silla. Por él se la entregaba a su hermano con un moño y todo. Qué no le agradara mucho la idea era una cosa. Pero menos aún le agradaba la posibilidad de tener él que ocupar ese lugar, aunque sabía que su padre pretendía que así fuera y también sabía del resentimiento que le guardaba a su hermano y que la posibilidad de que éste ocupara el sillón del directorio podría de alguna manera hacer que Nico reaccionara y reclamara el lugar pero él no iba a darle el gusto. 'Que se revuelque en su tumba el viejo'. Luego de que el abogado se fue, su tío alegó tener un terrible dolor de cabeza y también se retiró no sin que antes su sobrino mayor le dijera: — Eso es por la borrachera de la noche anterior tío querido— con total y completo sarcasmo. Pero su tío no le prestó mayor atención y salió de la mansión. Tammy había estado dando una vuelta alrededor del lugar. El jardín de la mansión era increíble. Ese día estaba más agradable así que se había puesto un jean y una camiseta de mangas cortas blanca con unas botas negras. Cuándo entró a la mansión, justo se cruzó al tío que se iba protestando. — ¿Todo bien Nico? — le dijo ella y se acercó cruzando sus brazos. Nico asintió con la cabeza y ella no preguntó más. Supuso que luego le contaría en la intimidad de su dormitorio. Robbie le sonrío de manera amigable. A ella le daba un poco de pena el joven que parecía realmente un buen muchacho y no le gustaba la manera en que Nico lo trataba. Él no tenía ninguna culpa de haber sido hijo de los padres que le tocaron. Ella sabía de qué se trataba eso mejor que nadie. Pero también sabía que de tocar ese tema con Nico sería para problemas así que prefería evitarlo. Más tarde en su dormitorio ella le estaba haciendo unos masajes a Nico en el cuello. — Deberemos quedarnos unos días más... tengo que firmar unos papeles y arreglar unas cosas. Entenderé si tú tienes que irte, no hay ningún problema... — Yo puedo conectarme remotamente, no hay inconveniente— le contestó ella — recuerda que soy mi propia jefa y puedo disponer de mi tiempo como quiera y seguir trabajando desde aquí. De hecho estuve trabajando temprano en la mañana mientras ustedes estaban reunidos y adelanté bastante... luego más tarde seguramente seguiré. — Hay una habitación qué solía usar mi padre como oficina, donde estuvimos reunidos con el abogado. Si necesitas un lugar tranquilo puedes instalarte allí, yo lo arreglaré con Miles... — Eso estaría muy bien — Le dijo ella mientras seguía masajeando su cuello. Él estaba tenso. Tammy acercó su lengua a la oreja de él que se excitó inmediatamente. Esa vez fueron más lento y terminaron sobre el lecho desnudos abrazados. — Gracias Tammy — le dijo él. — Siempre podrás contar conmigo querido...— a fin de cuentas, ella tampoco tenía a nadie en el mundo más que él.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD