Capitulo 3. Un mayúsculo problema

1760 Words
Ema había llegado a "El orfanato' a los 8 años, luego de quedar huérfana tras la muerte de su padre (su madre había muerto al dar a luz le había contado éste y ella no tenía a nadie más en el mundo en ese momento, cuándo murió él). Las casas de acogida estaban completamente repletas y había terminado en este maldito lugar que ella denominaba 'El Infierno'. Pues realmente así lo era. Dentro del orfanato había toda clase y tipo de abusos. En el caso de ella, que era una persona que no toleraba las injusticias ni se quedaba callada y sumisa, ganaba periódicamente palizas así como era puesta permanentemente en aislamiento , lo cual le había traído problemas respiratorios pues en el pequeño cubículo dónde la dejaban era un lugar muy húmedo y frío. Pero parecía que todo estaba a punto de cambiar para Ema. Ese día un guardia, que no tenía especialmente aprecio por la joven pues en el fondo la miraba con mucha lascivia y deseaba poseerla pero no se lo permitían, por alguna razón que Ema hasta ese entonces desconocía, había pasado y le había dicho que había llegado su hora y que finalmente le iban a quitar toda su rebeldía. Se lo dijo con mucha malicia lo cual puso en alerta a la joven. —No entiendo a lo que te refieres — le dijo ella porque el maldito guardia había picado su curiosidad. Él rió mostrando sus dientes podridos. El olor fétido llegaba hasta Ema a pesar de que había una puerta con una pequeña reja por donde el hombre se asomaba y estaban separados por esta. — ¿Acaso te has olvidado de tu propio cumpleaños muchacha? — le dijo riendo. A veces ella perdía la noción del tiempo allí adentro. Así que lo miro extrañada y el guardia se percató de ello. — Hoy cumples 18. ¡Muchas felicidades! — le dijo con verdadera ironía — a partir de ahora tendrás nuevos guardia cárceles y nuevos dueños, que harán lo que les plazca con tu vida y con tu cuerpo... — Ccr...reo que nnn..o ennn..tien...do — dijo ella tartamudeando. — ¿ El aislamiento te ha puesto idiota querida?. — se mofó el desagradable hombre. — Te van a poner a la venta. Vas hacer la puta de un hombre o de un grupo de hombre, quién sabe... todo es posible. Ema sintió como si le hubieran tirado por arriba de su cuerpo un balde de agua fría, el hielo apoderándose de sus venas. Había escuchado algunas historias de muchachas que desaparecían supuestamente luego de salir de "El Infierno", pero nunca les había dado demasiada credibilidad. Pensaba que eran historias de fantasmas, pero evidentemente se había equivocado todo ese tiempo. El mismo hombre que había estado hablando con ella, un tiempo después abrió la puerta e introdujo algo de comida ropa y unos instrumentos para que se alistara. — Lávate y perfumate, que quieren tenerte limpia para la venta.— hizo una pausa y sonrió con cinismo — También debes rasurarte...ya sabes, todo el vello de tu cuerpo — dijo y miró su entrepierna de forma elocuente. 'Mierda' pensó Ema . No se trataba de una broma de mal gusto. Ella pudo casi palpar como cualquier posibilidad de escapar de ese terrible destino se estaba escurriendo de sus manos. Dentro de su miedo y su temor, pensó que tenía sentido... a fin de cuentas ¿quién podría reclamar a unas simples huérfanas que desaparecieran de un orfanato perdido en Boston al que nadie le importaba?. Aunque algo dentro de ella le decía que eso no sería posible sin la connivencia de la policía o de algún poder político, que fuera cómplice. Ema estaba gran parte del tiempo dentro de esa celda, sí , pero era una persona muy inteligente que desde pequeña había leído mucho. En cada oportunidad que tenía y cada libro que pasaba por sus manos era devorado por ella. A pesar de la mala alimentación a la que era sometida, sus neuronas seguían haciendo sinapsis en perfecta sincronía. Incluso su mente tenía una peculiar particularidad, ella podía ir un poco más allá. De alguna manera Ema podía visualizar cosas que los demás no veían , aunque nunca había sabido cómo explicarlo : era como si hubiera esquemas con sus ojos. Posibilidades, y ecuaciones se desplegaban bajo su mirada. Esta capacidad extraña de Ema que nunca había podido definir le permitió encontrar el momento exacto para huir cuando finalmente la vinieron a buscar los guardias para llevarla a ese lugar del que nada sabía, luego de ocurrida esta "venta". Ni siquiera se preocuparon de drogarla porque ella estaba tan debilitada que sabían que no podía poner resistencia alguna. El proceso de venta fue una de las peores experiencias de su vida. La hicieron desfilar semidesnuda sobre una pasarela donde hombres detrás de mamparas iban subastandola como si de una pieza valiosa se tratara. La única oportunidad de Ema era escapar cuando intentarán trasladarla, tal y como terminó haciendo. Era peligroso e incluso podría morir, pero era morir de esa manera o morir de alguna otra mucho peor. Pues sabía muy bien cómo terminaban la mayoría de las veces , las chicas que eran compradas y vendidas como prostitutas al mejor postor. Al final eran usadas hasta el cansancio y desechadas como basura. Él Infierno nunca había parecido tanto una cueva demoníaca como en ese maldito momento. Finalmente fue comprada por una suma obscena de dinero. Cuando los hombres trajeados la condujeron al auto que estaba estacionado afuera del orfanato para trasladarla, pudo ver el instante exacto en que estos se distrajeron. Y de qué manera podía escapar. Aún con las pocas fuerzas que tenía, corrió como si los demonios la persiguieran (de hecho los demonios la estaban persiguiendo). Los hombres le dispararon antes de comenzar a perseguirla. Evidentemente preferían que ella estuviera muerta antes que libre. Pues claro la posibilidad de quedar libre era que alguien pudiera delatarlos. Incluso si tenía poca credibilidad como una huérfana que acababa de salir de ese infierno de orfanato, no dejaba de ser una especie de riesgo. Ella no supo cuánto tiempo corrió. Corrió hasta quedarse sin aire y hasta sentir que iba desfallecer, es más prefería desfallecer huyendo antes que dejar de correr y ser atrapada por esos malditos hombres. Ema se interno en la profundidad de la noche en un bosque y corrió a través de los árboles recordando algunos consejos que le había dado su padre mucho antes de morir , cuando salían a acampar. Su padre había sido un scout y era un excelente rastreador. Él le había enseñado todo acerca de lo que tenía que hacer por si en algún momento de su vida por alguna circunstancia estaba siendo perseguida y debería eludir a alguien. Claro que en ese momento era pequeña y le pareció algo divertido y sin importancia. Pero en ese instante cobraba todo el sentido del mundo. De eso literalmente dependía su vida, su supervivencia. Ema corrió y corrió hasta llegar a un lugar donde había una reja y como ella estaba tan delgada fue que pudo introducirse a través de los barrotes de esta. Siguió por el camino pero unos perros empezaron a ladrar y se le acercaron, ella pensó que para atacarla y ya completamente rendida cayó desplomada. Nico había oído a los perros de su padre ladrar pero no le había dado mayor importancia hasta que Miles se acercó a tocar la puerta de su cuarto. — Disculpe joven — le dijo una vez que Nico le permitió entrar, ya que Tammy y él no estaban en ninguna situación íntima. — Pasó algo y sería oportuno que venga. Robbie no estaba en la casa pues había salido con su novia de turno. Nico, que tenía un pantalón de pijama y una camiseta, se levantó y se puso sus tenis. — ¿ Qué ocurrió? — dijo Tammy. — Creo que deben verlo por ustedes mismos — le contestó el mayordomo. Tammy se puso una bata por arriba de su pijama y también sus tenis y salió tras Nico y el mayordomo Miles, hacia fuera de la casa. A unos metros de la entrada de la mansión había desfallecida una jovencita, los perros la estaban olfateando quizá para revivirla de alguna manera. Tammy fue la primera que se acercó. — ¿Está muerta? — preguntó en voz alta pues la joven se veía cadavérica y parecía muy pequeña. Estaba completamente congelada, su piel color azulado. Ella se agachó y le busco el pulso en la carótida. Latía despacio pero ahí estaba, aferrándose a la vida. Miró a Nico y le dijo — ¡Está viva! — la observó y luego a él — llevala para dentro por favor , ¡cárgala! Nico protestando levantó el cuerpo de la joven qué se apoyó contra su hombro inmediatamente. Se dió cuenta de lo increíblemente delgada que estaba, aunque en un momento su rostro cayó hacia atrás y pudo ver que era una joven muy bella. La nariz perfecta , los labios carnosos, el cabello aunque un poco sucio era de un color extravagante pero rico. Una mezcla entre marrón y n***o con reflejos naturales rubios. Como si un pintor hubiese puesto en esa cabeza todos los colores de la paleta que tenía tenía: cabellos rubios , colorados , marrones y negros. Unas pestañas oscuras increíblemente largas coronaban sus ojos. La llevó hacia adentro de la casa, seguido por Tammy y Miles de cerca, y la ubicó en el cuarto de invitados. Cerca del de ellos. Anteriormente había sido el dormitorio de Nico en su juventud. Mientras la estaba apoyando en la cama dijo en voz alta : — Lo mejor sería que llamemos a la policía En ese momento la joven pareció revivir, lo agarró fuerte de la camiseta y le dijo : — No por favor, ellos me encontrarán. Por favor, no lo haga La joven había abierto los ojos, eran de un color increíble azul violáceo. Y luego se volvió a desmayar. Él la dejó en la cama. — Podríamos llamar a un médico — sugirió Tammy, ante la mirada de reproche de él, apeló a su sentido humanitario — Mírala, es una niña. Es evidente que algo le pasó y nos pidió que no llamemos a la policía Nico dejó salir el aire que estaba detenido en sus pulmones. Lo último que necesitaba en ese momento era sumar otro problema a su vida y eso parecía ser lo que significaba esta joven, un mayúsculo problema.
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