Ema esperaba ansiosa de rodillas en el lecho de su habitación. Cuando habían terminado de hacer el amor y Nico salió porque le dijo que Tammy los vió se llenó de temor. Tammy le caía bien, no quería tener problemas con la mujer que le había tendido una mano en su peor momento. Pero tampoco podía evitar las cosas que estaba sintiendo y experimentando con Nico, era como si una gran represa contenida por mucho tiempo de repente se hubiera reventado y la arrasara con la fuerza de un Tsunami. Y Ema, después de una década de padecimientos no tenía ni las fuerzas ni las ganas para detenerlo. Si algo había aprendido en el infierno, mientras contaba cada día como si estuviera presa - muchas veces perdiendo la cuenta de sus días de cautiverio como la noción del tiempo que llevaba dentro o en qué

