Tammy no le hablaba. No solo no le hablaba, lo ignoraba. Y eso le dolía porque contrario a lo que ella creía le tenía mucho cariño. Aunque no habían funcionado como pareja él la quería. Ella lo conocía como nadie. Su relación con ella era más estrecha que con su hermano de hecho. Ese día ella se había encerrado en la oficina, y él había vuelto de la fábrica donde el trabajo parecía nunca acabar. Cada vez más lejos la posibilidad de volver a San Francisco y su vida normal. Para colmo de males, su relación con Robbie no había mejorado para nada. Por el contrario, le hacía sutiles insinuaciones sobre Ema que no le gustaban un carajo. Tocó la puerta y abrió. — ¿ Puedo ??? — ella no levantó la vista de la computadora. — Para que preguntas, si ya estás dentro — le respondió ella con fastidio

