¡Lleno de odio!

1389 Words
Estaba lleno de ira, odio, dolor absoluto, llegue a la mansión Duncan acabando con todo lo que se me atravesara, pensé que nadie iba a intervenir o atreverse a detenerme pero Jack se atravesó. —¡Para Max!—grito sosteniendome del brazo. —¡Sueltame!—grite como loco —Max, por favor calmate, lo importa ahora son el niño y tu esposa, están en un grave peligro—dijo para llamar mi atención. Mis ojos se encontraron con los suyos, llenos de preocupación y lamento. Por un momento, la ira se vio interrumpida por el inmenso amor que sentía por mi familia. Jack siempre había sido mi mano derecha y aunque en ese momento no quería escucharlo, sabía que tenía razón. Me supe contener. Respiré profundo y cerré los puños, intentando calmarme. Sabía que debía pensar en la seguridad de mi esposa y mi hijo, eran lo más importante en mi vida. —Está bien, Jack. ¿Dónde están? ¿Qué ha pasado? —pregunté, intentando controlar el temblor en mi voz. Jack me guió hacia una sala contigua, donde me mostró unas fotografías y documentos reveladores. Mi corazón se encogió al ver las pruebas de la traición que había sufrido por parte de alguien en quien confiaba. —Max, ellos están en peligro. Tenemos que actuar rápido y de forma discreta. Sabemos que Dimitri es alguien muy poderoso, alguien que no se detendrá hasta eliminar a tu familia por completo. El dolor y la ira volvieron a aparecer, pero esta vez los canalizé hacia un objetivo claro: proteger a los míos. Miré a Jack, determinado. —Hagámoslo. No permitiré que les hagan daño. Estoy dispuesto a enfrentar a quien sea necesario para asegurar su seguridad. Después de planear nuestras acciones, Jack, el.equipo entero y yo, salimos de la mansión Duncan con el propósito de enfrentar a esta persona que amenazaba a mi familia. Aunque la ira y el odio seguían presentes, el amor y la protección hacia los míos eran más fuertes. Estaba dispuesto a luchar hasta el final. El viaje fue un tormento, me sentía cada vez mas ansioso, desde lejos divise lo que se supone era una de mis propiedades pero la había perdido gracias a mi abuelo, estabamos por aterrizar cuando el piloto me entrego el teléfono satelital, tenia que hacer una llamada y no podía esperar, marque el numero y esperé que contestara. Por suerte lo hizo rápidamente. —Diga—escuche su voz seria como siempre. —Soy yo, necesitó tu ayuda. —Dime lo que necesitas, intentare resolverlo muy rápido. —Dereck necesitó que busques información sobre la familia de mi madre, sus propiedades y todo lo que este relacionado, estoy en Rumania, voy por mi familia. —¿De que estas hablando?—pregunto con interés. —Nicolas y Maritzan están secuestrados en una isla que perteneció a mi madre, es un cuento largo. —Maldita sea—rugio furioso. —Máx, no puedo creer que estén en peligro. Deja que mi equipo y yo nos encarguemos de encontrar toda la información que necesitas. No te preocupes por nada, haremos todo lo posible para rescatar a tu familia. Agradecí su respuesta inmediata y su disposición a ayudar. Sabía que podía confiar en él y que haría todo lo posible para ayudarme en esta situación desesperada. Después de decirle las coordenadas de la isla, colgué el teléfono y me preparé mentalmente para la batalla que estaba por venir. Sabía que Dimitri no sería fácil de enfrentar, pero haría lo que fuera necesario para salvar a mi familia. Nos dirigimos a la isla lo más rápido posible. Durante el viaje, sentí una mezcla de miedo, ira y ansiedad. Quería llegar lo antes posible y enfrentar a aquellos que habían causado tanto dolor a los que más amaba. Finalmente, llegamos a la isla y comenzamos a planear nuestra estrategia de rescate. Sabíamos que no podíamos actuar de manera imprudente, ya que eso pondría en peligro la vida de Nicolas y Maritzan. Con sigilo y determinación, nos infiltramos en la isla, evitando a los guardias y cualquier obstáculo que se nos presentara en el camino. Cada paso que daba me acercaba más a mi familia y mi determinación se hacía más fuerte. Llegamos a la ubicación donde se encontraban secuestrados. Era una enorme mansión a abandonada y pude escuchar los gritos y llantos de muchas personas, pero ninguna er ala voz de mi mujer, lo que me había sentir aliviado y preocupado, no quería pensar lo peor, al contrario eso solo me impulsó a continuar y luchar aún más. Sin dudarlo, nos enfrentamos a los secuestradores. La ira y la determinación llevaban mis golpes y movimientos. Estaba dispuesto a sacrificar todo por la seguridad de mi familia. Así como nosotros atacábamos ellos también lo hacían, hasta que llegamos a un sótano, allí se encontraba Dimitri esperando con una sonrisa maquiavélica y la cabeza de su hijo en los pies, cosa que comprobaba que no era un hombre de juegos. El dolor y la ira se apoderaron de mí. Sentí un fuego ardiendo en mi interior mientras miraba la macabra escena frente a mí. Dimitri había cruzado una línea que nadie debería cruzar. Sin pensarlo dos veces, me lancé hacia él con toda la fuerza y la furia que podía reunir. Los golpes y los gritos llenaron la habitación mientras luchábamos. Cada uno tratando de superar al otro. Golpe tras golpe, mi determinación y mi ira se intensificaron. No iba a permitir que este monstruo se saliera con la suya. No iba a permitir que lastimara a mi familia una vez más. Finalmente, después de una acalorada batalla, logré vencer a Dimitri, su cuerpo cayo al suelo. Sin embargo, la victoria fue amarga, puesto que en una de las habitaciones se encpmtraba el cuerpo de un niño irreconosible, mi Nicolas ya no estaba vivo. El dolor y la tristeza se apoderaron de mí en ese momento. Caí de rodillas junto al cuerpo de mi hijo, incapaz de contener mis lágrimas. Mi ira, mi sed de venganza, no me había llevado a salvarlo. Me había llevado a perderlo. Jack se acercó a mí, con una expresión de profundo pesar en su rostro. No tenía palabras para consolarme, solo se arrodilló a mi lado y me abrazo. A partir de ese momento, mi ira y mi odio se transformaron en una determinación inquebrantable. No descansaría hasta asegurarme de que Dimitri pagara por sus acciones. No dejaría que nadie más sufriera lo que yo había sufrido. Salí de la habitación cegado de odio, iba a matarlo, saque mi arma pero uno de los guerrilleros de mi grupo vino a mi. —Señor, debe correr su esposa esta siendo torturada, son muchos los hombres que acompañan a la mujer, suponemos que ella planeo todo eso. Mis ojos se abrieron de par en par al escuchar las palabras del guerrillero. Mi mente se nubló de furia y dolor al imaginar a mi esposa en manos de aquellos despreciables hombres, pero también tenia la duda y quería saber de que mujer me hablaba. Sin decir una palabra, asentí con la cabeza y comenzamos a correr hacia donde se encontraba Maritza. Mientras avanzábamos, el sonido de los disparos y los gritos de dolor llenaban el aire. La adrenalina corría por mis venas y mis sentidos estaban agudizados. No había espacio para el miedo, solo para la determinación de rescatar a mi esposa. Llegamos a el lugar donde se escuchan los gritos, habían asientos de hombres pero nosotros no nos dejaríamos ganar, apuntamos y comenzamos a disparar, pero cuando pude ver de que mujer hablaban quede sorprendido. La mujer que me había traisionado, no era otra que Renata, mi mejor amiga la mujer de mi hermano, mi confidente. Mi corazón se llenó de dolor y traición al ver a Renata allí. No podía creer que la persona en quien confiaba plenamente me hubiera traicionado de esta manera. Pero en ese momento, no había tiempo para preguntas o explicaciones. Tenía que rescatar a Maritza y acabar con Dimitri de una vez por todas. Sin pensarlo dos veces, dirigí mis disparos hacia los hombres que rodeaban a Renata, haciéndolos caer uno a uno. Mi determinación se hizo aún más fuerte sabiendo que Renata estaba involucrada en todo esto ¿cuantas traisiones mas debía esperar?
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