Me resistí

1268 Words
MAX. Me resistí firmemente a acatar las demandas que el correo me imponía. Era una cuestión de principios: no aceptaría órdenes de alguien desconocido. Sin embargo, la verdad era que me encontraba al borde de la desesperación. Habíamos agotado todas las posibles pistas y soluciones, hasta que un pequeño detalle atrajo nuestra atención y cambió el juego por completo. En medio de este desconcierto, una chispa de esperanza se encendió cuando las noticias en la televisión presentaron una información que prometía ser un salvavidas. Con el teléfono en la mano, no pude evitar exclamar. —Jack, sube el volumen Las palabras del presentador llenaron la habitación: "El empresario alemán Alejandro Fisterra está celebrando lo que parece ser una de las inversiones más sobresalientes de su vida. Junto a su padre, el reconocido Dimitri, ha adquirido el Castillo de la antigua dinastía Cheng, ubicado en el Pantano de Rumania. Corren rumores acerca de sus planes de explotar los minerales y el oro que yacen en estas tierras". La información me impactó de lleno. Era como si una pieza del rompecabezas hubiera encajado perfectamente en su lugar. La revelación planteaba más preguntas de las que respondía. ¿Cómo estaba conectado todo esto? ¿Qué había detrás de la adquisición del castillo? Y, sobre todo, ¿cómo esto podría estar relacionado con nosotros y nuestra situación? Mi mente comenzó a girar con posibilidades y teorías mientras intentaba descifrar la verdad detrás de estas palabras. La noticia tenía el potencial de cambiar nuestro destino y revelar conexiones ocultas que nunca hubiéramos imaginado. —Señor...—dijo Jack pero no lo deje hablar. —Prepara todo. Iremos por mi esposa y mi hijo. Ese maldito nos tendió una trampa, envió a su hijo para seducir a mi mujer, sabiendo de mi plan para fingir mi muerte—anuncié con un torbellino de emociones en mi interior. La confusión se apoderó de mí mientras intentaba asimilar la información. —¿Pero quién es la mujer involucrada en todo esto? No tiene sentido—expresé con sincera perplejidad, tratando de entender la situación en su totalidad. "Debe ser Gabriela, su esposa. Pero me gustaría saber dónde están sus hijos", agregó Jack, llevando a cabo una línea de pensamiento similar a la mía. —Mejor no lo pregunte, señor. Pero le aconsejo que hable con su padre. Él podría tener información sobre el paradero de Gabriela en los últimos días—sugirió Jack, aportando una idea sensata en medio de la confusión. —Así lo haré—prometí, sintiendo que no había tiempo que perder. Sin dudarlo, me encaminé hacia la casa de mi padre, o lo que quedaba de ella después de las complicaciones que habían surgido. Estaba dispuesto a enfrentarlo, a conocer su papel en todo este embrollo. Al llegar a la puerta, un enredo de voces enfadadas me recibió, y sin detenerme, ingresé a la escena. Mi padre y mi abuelo estaban inmersos en una discusión intensa. Mi mirada se posó en mi abuelo, buscando respuestas en su semblante. —¿Qué está pasando aquí?—pregunté con un tono que mezclaba sorpresa y ansias de respuestas. —Vine a hablar con tu padre, buscando su ayuda, pero lo encontré en este estado. Nunca dejará de ser un borracho—comentó mi abuelo con un matiz de desprecio en su voz. —Calla, viejo. No sabes nada de mí. No deberías decir nada. Tú eres un asesino—mi padre replicó con una amargura palpable en cada palabra, revelando una tensión más profunda de lo que yo jamás habría imaginado. La revelación me impactó en lo más profundo de mi ser. ¡Mi abuelo, un asesino! Mis pensamientos dieron vueltas tratando de comprender la magnitud de lo que estaba escuchando. ¿Qué estaba ocurriendo aquí? —¿De qué está hablando el abuelo?— pregunté con un escalofrío recorriéndome la espalda, mientras el nerviosismo se apoderaba de mí. —Cuéntaselo, viejo cobarde. Cuéntale cómo ordenaste el asesinato de su madre, cómo nunca cumpliste con acabar con su vida, todo para alejar a mi hijo—explotó mi padre con una furia que destilaba años de resentimiento acumulado—Eres un maldito sin moral—Sus palabras resonaron en el aire, dejando al descubierto secretos oscuros que habían estado enterrados por mucho tiempo. —¿De que esta hablando abuelo?—pregunte impaciente por saber la verdad —Hijo yo...—intento decir mi abuelo, pero mi padre se adelante. —Tu adorado abuelo, le arrebato la vida a tu madre, quitándole sus bienes, toda la fortuna, su prestigio, los Duncan habían quedado en la ruina por eso fue que me obligó a casarme con tu madre, pero no contaba con que yo ya la amaba y eso le molesto en sus planes. —¡Callate!—grito mi abuelo, pero mi padre no paraba de hablar. —Tu madre heredo un hermoso castillo en un pantano en Rumania, la propiedad es rica en piedras preciosas y oro, por eso tu querido, adorado abuelo quiso adueñarse de eso, intento comprarlo muchas veces, pero ya no eramos millonarios, todo el dinero se lo había gastado en casinos y mujeres. Mi abuelo no decía ni una sola palabra, pero me miraba con arrepentimiento, mientras mi padre seguía hablando —Hace días entrego la propiedad a un mafioso alemán y su familia, la apostó en un casino, mientras tu sufrías por buscar a tu hijo, el disfrutaba jugando, no es lo que tu creías Max, y si quieres saber de Gabriela dejame decirte que no se nada, eso es agua pasada para mi, siento mucho por no apoyarte. Doné a mi abuelo una mirada llena de decepción y dolor. No podía creer lo que estaba escuchando. Las palabras de mi padre resonaban en mi cabeza, y la verdad comenzó a abrirse paso entre todas las piezas del rompecabezas. Mi abuelo había causado la muerte de mi madre y todo lo que había sucedido después era solo una consecuencia de su egoísmo y sed de riqueza. En medio de la ira y la tristeza que me invadían, me di cuenta de que no podía permitir que esto me consumiera. Tenía que enfrentar la realidad y seguir adelante. Mi hijo y mi esposa necesitaban que los encontrara y los protegiera de cualquier daño. No eran solo mis seres queridos, sino también víctimas de esta intrincada red de mentiras y traición. —Padre, esto no quedará impune. Encontraré a mi hijo y a mi esposa, y nos aseguraremos de que paguen por todo lo que han hecho —dije con determinación en mi voz, mientras miraba a mi abuelo. Mi abuelo bajó la mirada, derrotado. Sabía que tenía que enfrentar sus demonios y lidiar con las consecuencias de sus acciones. Tal vez, algún día, podría encontrar la redención. Salí de la casa con el corazón lleno de odio y una determinación férrea. No descansaría hasta que mi familia estuviera segura y justicia se hiciera en contra de aquellos que habían causado tanto dolor y sufrimiento. El camino hacia Rumania sería largo y peligroso, pero nada me detendría en mi búsqueda. No importaba cuán oscuros y retorcidos fueran los secretos detrás del Castillo de la antigua dinastía Cheng. Iba a descubrir la verdad y luchar contra aquellos que habían destrozado mi vida. Con cada paso que daba hacia mi destino, mi sed de venganza se mezclaba con una nueva determinación. Ya no sería una víctima de las circunstancias, sino alguien dispuesto a luchar y hacer lo que fuera necesario para proteger a mi familia y encontrar la paz que tanto anhelaba.
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