El dolor me hizo estremecer, tanto asi que caí al suelo dando un grito infernal.
—Queria matarte lentamente, pero no mereces la pena—dijo Renata mientras reía como loca.
Mis manos temblaban de dolor y rabia. No podía creer lo que acababa de escuchar. Renata, mi mejor amiga, la persona en quien confiaba ciegamente, me había traicionado de la peor manera posible. Sus palabras resonaban en mi mente, cortantes como cuchillas. Sentí un nudo en la garganta y mis lágrimas se mezclaron con la sangre que manaba de mi herida.
Renata se reía a carcajadas, disfrutaba de mi dolor.
—No puedo creer que estés riendo, Renata—le respondí con voz temblorosa—No puedes jugar con los sentimientos de las personas de esta manera. ¿Cómo pudiste hacerme esto? Yo confiaba en ti, te consideraba como una hermana, y ahora resulta que todo era una farsa. ¿Realmente valía la pena hacer esto por dinero? No puedo comprenderlo. Si esto fuera plan de otra persona que quería hacerme daño, no me dolería tanto, pero que tú, mi mejor amiga, me hayas traicionado de esta forma... es insoportable.
Renata dejó de reír por un momento y me miró con una mirada fría e indiferente.—No entiendes nada, ¿verdad? Siempre fuiste la niña mimada, la que siempre tenía todo a su favor. Nunca entendiste la desesperacion de perder un hijo, Yo no tenía otra opción, necesitaba vengarne, y traicionarte fue una forma de conseguirlo. Tú tenías todo, lo tenias a el, a su hijo y yo no tenía nada. La vida no es justa, Maritza, y a veces tenemos que tomar decisiones difíciles.
Me quedé sin palabras, con el corazón roto y sintiendo una mezcla de dolor y compasión por Renata. ¿Cuánto había sufrido en silencio para llegar a este punto? ¿De que hijo me hablaba? Pero eso no justificaba su traición. No podía perdonarla, ella había decidido matarme.
Lo mire fijamente mientras la sangre seguía mojando mi pantalón, los otros hombres miraban con interés la escena.
Ella siguió hablando mientras me apuntaba
— tal vez fue ¿Interes? No se, quería casarme de blanco con el Diablo, ser su señora, pero eso ya lo había dicho, solo me place hacerte daño, quitarle lo que el me quito, sabes, tuvimos una hija juntos y el Maldito ni siquiera lo recuerda.
Escucharla decir eso me hizo querer vomitar se supone que era la mujer de su hermano, se que Max era una casanova, pero serían incapaz de abandonar a su propia sangre.
—Estas mintiendo—dije mientras la miraba.
—¡Claro que no!—grito hecha una furia mientras me disparaba en la otra pierna.
—¡Ya basta!—escuche que gritaban, todo se volvió un caos, Renata corrió a mi lado tomandome por el cabello, agachándose para estar a mi altura, mis ojos estaban nublados por las lágrimas.
En ese momento de caos y confusión, escuché cómo Max gritaba, Sentí que las palabras resonaron en todo mi ser, una mezcla de angustia, ira y determinación se apoderaron de mí. Sentí como Renata tomaba mi cabello, buscando mantenernos juntas y utilizandome como escudo en medio de aquel caos desbordante. Su mano apretaba con fuerza, queriendome arrancar la piel, recordándome mi situación, era el cordero listo para el matadero
Mis ojos se encontr aban nublados por las lágrimas, lo que dificultaba ver con claridad lo que ocurría a nuestro alrededor. Sin embargo, una voz familiar resonó en mis oídos y me inundó de una extraña esperanza. Reconocí la voz, pero no quería dejarme llevar por ilusiones. La pérdida de sangre que sufría debido a mis heridas podía estar jugando trucos a mi mente.
A pesar de la confusión, pude distinguir cómo los hombres que estaban detrás de Renata caían uno a uno al suelo. Mis sentimientos se mezclaron entre el alivio, la incertidumbre y un destello de esperanza. ¿Podría ser posible que estuviera sucediendo lo que tanto anhelábamos? ¿Habríamos encontrado finalmente una salida a esta pesadilla interminable?
Aunque mi cuerpo estaba debilitado y el dolor era constante, sentí un impulso repentino de resistir. De luchar. Me aferré a Renata con todas mis fuerzas, sabiendo que si iba a morir seria con ella. El caos seguía a nuestro alrededor, pero en aquel momento, en medio de la oscuridad y el caos, surgió una chispa de esperanza que avivó
—Ya basta Renata, deja a Maritza en paz, no me va a temblar el pulso para matarte, tejiste muy bien esta red, te metiste en nuestra familia para quitamos que ?—pregunto Max, no me dirigía la mirada, a lo lejos divise a Jack quien estaba mirándome con intensidad.
—Lo que tu me quitaste, mi hija, me embarazaste y no te hiciste responsable, te quitare todo, estoy por acabar con tu amor, y luego iré por tu hijo—Contesto Renata para después agarrarme por el cabello y arrastrarme por el fango.
—Sueltala—grito Max.
—Si te acercas la lanzare al vacío, tu decide.
Esta mujer estaba loca, sentía el cuerpo cansado, los párpados me pesaban, no tenia fuerzas para defenderme, ya ni siquiera sabia que hacer.
Renata está expresando su ira y resentimiento hacia la persona que supuestamente la embarazo y no se hizo responsable, me negaba a creer eso.
Ante las amenazas y la violencia de Renata, podia ver que Max se siente desesperado y lleno de impotencia. Sabia que no queria permitir que Renata haga daño a nadie, especialmente a Nicolas.
Sabia que el tenia miedo y a pesar de temer por su propia seguridad, decide tomar una acción valiente, algo que me deja impresionada.
Con determinación en sus ojos, Max se acerca lentamente a Renata, tratando de mantener la calma y transmitirle confianza a Renata, con voz suave y firme.
—Renata, entiendo que estás furiosa y llena de dolor, pero la violencia no resolverá nada. No podemos solucionar nuestros problemas lastimándonos mutuamente, no sabia que estabas embarazada, no siquiera supe que había estado contigo, me estoy enterando.
Renata mira fijamente a Max, con una mezcla de ira y tristeza en sus ojos. Sus manos tiemblan, revelando la tormenta emocional que la consume. Las lágrimas empiezan a brotar, mezclándose con el barro en su rostro.
Max se agacha frente a Renata y a mi mostrando compasión hacia su dolor, no voltea a verme en ningún momento.
—Renata, comprendo que sientas resentimiento hacia mí, pero yo quiero ayudarte, quiero encontrar una solución pacífica para todos. Nadie gana si continuamos por este camino destructivo, porque si le haces daño a mi familia no dudare en matarte.
Renata se quiebra. Las palabras de Max perforan su corazón herido. Luego de un momento de silencio, intenta soltarme suelta, pero luego de un segundo vuelve a tomarme por el cabello, esta vez con mucho mas odio.
—Jure que pagarías y eso voy hacer, hasta nunca Maximiliano Duncan.
—¡Detente, Renata! No sigas por este camino, solo nos destruirá a ambos. Tenemos la oportunidad de resolver esto de manera diferente. Podemos buscar ayuda, encontrar la verdad y dejar atrás todo este odio y dolor. No tienes que hacer esto, podemos encontrar una salida juntos.
Renata me mira con furia en los ojos y luego a Max, la indecisión reflejada en su rostro. Finalmente, suelta mi cabello y se aleja lentamente, dejando atrás la oscuridad y la violencia que nos consumía.
El caos a nuestro alrededor empieza a disiparse. Los hombres que habían estado siguiendo a Renata y causando todo este sufrimiento son finalmente detenidos y llevados bajo custodia. Estamos a salvo.
Max se acerca a mí y me abraza con fuerza, prometiéndome que todo estará bien. Siento un alivio inmenso pero también sé que el camino hacia la sanación será largo y difícil. Aún hay muchas preguntas sin responder, muchas heridas por cerrar, pero estoy decidida a enfrentar todo lo que venga a nuestro camino, juntos.
A pesar del dolor que me consume, sé que la confianza se ha roto y las cicatrices permanecerán. Pero también sé que hay fuerza en el perdón y en la capacidad de sanar. Juntos, Max y yo vamos a enfrentar las consecuencias de nuestras acciones y buscar la paz que tanto anhelamos.
Jack sostiene a Remata, quien esta perdida en sus pensamientos.
Max esta a punto de sacarme de aqui cuando ella grita fuerte.
—¡Vete a el infierno!— grita dando la vuelta para quitarle el arma a Jack, disparandome directamente al pecho.