Estaba entrando en la habitación donde se encontraba mi esposa, quien respiraba de manera artificial, quien no tenia deseos de vivir, quien fue asesinada por una mujer que nos engaño haciéndose pasar por nuestra amiga, una mas de la familia. Di los pasos con temor, no quería despedirme, no quería aceptar la verdad, no quería vivir sin ella, ya había perdido a mi hijo, ahora perderla a ella seria la piedra que faltaba para acabar mi vida. Su piel estaba pálida con un tono verdozo, su cabello estaba recogido envuelto en un vendaje por la contusión que había sufrido, no sabría explicar con exactitud que fue lo que ocurrió, solo se decir que llegue tarde, muy tarde. Arrastre la silla y me senté a su lado, para hablarle, tome su mano, estaba helada, ya su calor no estaba, ese calor que me ar

