Leila Mi mente iba de un lado al otro, no podía dejar de pensar en lo que sucedió, en lo que hice con Dylan y luego con Drake. Eso no estuvo bien, me comporté como una zorra, sin moral, sin valores. ¡Por Dios! Nunca he estado con un chico y dejo que dos me hagan lo que se les dé la gana y en el mismo día. ¿Qué se apoderó de mí para dejar que estos dos me hicieran gelatina? Yo no soy así. ¿Qué voy a hacer ahora que los vea? ¿Qué embrujo tienen estos dos sobre mí? ¿Será que me han usado un don seductor que solo los mortíferos tienen para embobarme y luego matarme? No, Dylan sería incapaz. Drake, tal vez. —¡Por Dios! —¡Leila! ¿Danael o Drake? —¿Qué? No lo sé. Esos dos me van a volver loca, ya no sé ni quién soy — caí derrotada sobre la mesa. —¿Estás bien? —pregunta Aitana mientras m

