Drake Unos minutos después de que fui a casa, al repasar una vez más en mi mente los acontecimientos en el departamento de la lagartija deliciosa llena de luz, me cambié y acudí al encuentro de Saulth como lo habíamos acordado. Ese idiota estaba comportándose extraño, pero era experto en seguir los susurros que nos invadían. —Más vale que sea importante la información y estés seguro —dije cuando llegué al lugar y vi a Saulth con un puño de maní llevándoselo a la boca. —Dejé algo importante a mitad del camino. —Lo es. Hueles a testosterona. Diría que tuviste sexo, pero eres muy amargado para eso, a menos que seas malo. —Cállate de una vez y habla. —Te ves muy diferente a hace unas horas. —Me di un baño, recuerdas —respondí. —Te sentó muy bien. —No fue precisamente el baño lo que l

