Drake Escuchaba un regaño o un insulto más, y se me iba a olvidar donde estaba y frente a quién, he iba a hacer estallar este lugar. —¿¡Estás escuchando!? —gritó Hazmet. —Es imposible no escucharte cuando tu voz molesta está rechinando por todo el recinto. —¡Insolente! ¿Cómo te atreves a hablarme de esa manera? —¡Hazmet! ¡Basta! —Interviene Gamet —. Drake, en menos de dos horas, has roto muchas reglas y quebrantado el manual que nos rige como familia. —¡Merece un castigo! —Observó a Hazmet e imagino las mil formas de cómo haría que agonizará en mis manos. —¡Cálmate! —Gamet, se dirige a mí mientras el otro controla su ira. —¿¡Cómo me voy a calmar!? Ataco a mi hijo, lo dejo en urgencia e inconsciente. Eso es traición. Respiró profundo, porque en esta discusión, hijo o no, se le i

