DRAKE Existían personas a quien matar, otras a quien odiar y otras simplemente no deberían existir, como los dos idiotas que estoy viendo en este momento. —Ustedes me preocupan, cada vez que los veo parecen sacos de boxeo y no en el mejor de los conceptos —, menciono Aitana. —Mm, es que Drake, con su carácter tan dulce, amable y sociable, es experto en hacer amigos —. Ambos me miran como si fuera toda mi culpa. —Va a hacer que los maten, un día. —Estoy aquí, así que podrían dejar de hablar de mí como si no estuviera presente —dije —. Además, no les pedí ayuda. —Ahí está, siempre mal agradecido. Un día de estos te voy a golpear para educarte —¿Qué dijo? —. Voy a buscar un botiquín para curar sus heridas. Aitana salió de la habitación, dejándonos solos. Cuando me volteé a ver a Danael

