Ella es mi prometida.

1486 Words
Perla se queda sentada en el sofá pensando en la propuesta que tenía. Ella no podía negar que ese hombre le había propuesto algo que cualquier mujer no dudaría en aceptar. —Perla. No puedo creer que ese bombón de chocolate haya salido de esta casa. Se escucha la voz escandalosa que caracteriza a mi querida amiga. —Te estaba por llamar. Ven siéntate a mi lado. Pamela se sienta y observa el área de tragos y el vaso que había quedado a medio trago. —Amiga, pero cuéntame o me volveré loca en mis pensamientos. Sabía que es tu jefe, pero ¿Qué no me has dicho...? ¿A qué vino? —¡¡Ya por favor!! Me volverás loca. Tengo muchas cosas que contarte, pero mi cabeza está saturada y no me salen las palabras. —Qué dices amiga. ¿Entonces para qué me ibas a llamar si no quieres hablar? —Solo te puedo decir que estoy confundida amiga. Ya es muy tarde y tengo que madrugar, pero te prometo que mañana te diré algo para que analicemos juntas. —No dormiré esta noche Perla, solo no me dejes morir. ¡Buenas noches! Una semana después, Perla llegó a la oficina y encontró un enorme ramo de flores, chocolate y un mensaje muy lindo. —¡Buenos días! Aquí estoy sin aún rendirme bella dama. - Entra Kevin de repente sorprendiendo a Perla. —¡Buenos días! -Responde Perla poniendo los ojos blancos. —Por lo visto no soy el único admirador que tienes, estas rosas lo confirman. ¿Por eso no me acepta? —Así es. Llevo meses saliendo con alguien y ya te había dicho que no aceptó desde el primer día. —Estoy seguro de que es alguien que no te merece. Te daré posición, dinero, propiedades y todos conocerán tu nombre. —Yo hago las cosas por amor Kevin. —¿No me habías dicho que no creía en eso? —Pues no tengo que darte detalles. Con decirte que no aceptó termina la conversación. —"5 millones Perla". —No puedo aceptar y hoy sabrás por qué. Tu hermano y yo estamos saliendo. Lo estamos llevando discreto porque así lo decidimos ambos. —¿Le dijiste? Ahora entiendo. —No dije nada. Él y yo salimos desde que llegó a la empresa de su viaje, y si conoces a tu hermano igual que yo, no le gustan los fraudes. Kevin salió furioso de la oficina de Perla. Estaba muy enojado, ya que estaba convencido de que ella aceptaría. Tanto que perdió mucho tiempo esperando por ella en vez de tener lista otra chica. Él entra a la oficina de Derek sin avisar ni tocar la puerta. —Aquí estás hermano. Bien calladito, te lo tenías. Derek termina una llamada que tenía y atiende a su hermano. —¿Acaso no sabes tocar la puerta? —Acabo de enterarme de tu relación con Perla ¿Por qué el secreto? —¿Desde cuándo mi vida personal te interesa? Atiende tus asuntos. —Yo vi primero a Perla, ella será mía. —Perla no es un objeto del que se adueñan al verla. Ella es mi prometida, pero si te ha dado esperanza dímelo ahora y cancelo todo de inmediato. —Por qué no me lo había dicho hasta ahora, y nadie lo sabe ¿Qué extraño no? —Nunca he divulgado mi vida privada y no tengo que darte explicaciones, ahora permiso, que tengo lo que a ti no te gusta "trabajo". —¿Mis padres ya lo saben? —Te dejaré algo claro, Kevin. Nunca le di ni le daré explicaciones a nadie de mi vida ¿Cuál es tu interés ahora? —Lo haces por el dinero. —¿Dinero, qué dinero? Kevin no responde nada, le da la espalda bastante enojado. Le hace una llamada a su madre y sale de la empresa. De inmediato, Perla sale a buscar a Derek. —Derek tu hermano está furioso... —¿Esto significa un "sí"? -Pregunta Derek con voz pícara. —Gracias a tu hermano no hay vuelta atrás. Él está muy enojado y me culpó de hablarte de aquel secreto. —Tú solo debes continuar, ya que hemos iniciado. —Tengo que regresar a mi oficina para terminar algo importante. Aunque no me concentro, esto es difícil para mí, por eso no me gusta estar en medio de esta situación. Derek se le acerca. Tanto que le eriza la piel, luego le susurra al oído. —Tranquila mi Perla. Serás muy bien recompensada y no solo con dinero. Ella no dice nada, porque se siente congelada hasta la lengua, y solo responde —Permiso, y va caminando a la puerta. —Perla. ¿Esta noche puedo ir a tu casa para hablar y también para qué me preparé algo de comer? —Sí. —¿Solo si? —¿Qué quieres que te preparé? —Sorprende a tu futuro esposo.- Vuelve y responde haciendo que sus nervios se alteren cada vez más. Ella sale de prisa sin decir nada y entra a su oficina quedando de espalda a la puerta. —Perla ¿Qué te sucede? Te prometiste no más relaciones, no más tristeza. No entiendo su facilidad de convencerme y volverme su títere, pero esta noche terminará su reinado conmigo. Le pondré las cosas claras, así puedo controlar mis emociones antes de que me traicionen. ¡Tock! ¡Tock! ¡Tock! —Adelante, puede pasar. —Buenas tardes, Perla. —Buenas tardes, Sr. Daniel. —Mañana por la tarde necesito cerrar un negocio y tú me vas a acompañar. Te enviaré a recoger a las 8:00. —Ahí estará el Sr. Aquí tienes unos documentos, los dejaré con su secretaria, pero necesito que los revises a la brevedad. —No. Por favor, me la entregas y yo los estudio. ¿Qué es? —Son contratos para instalaciones, solo falta su firma y aprobación. ¿Qué le sucede? —Necesito hablarte sobre la reunión de mañana, también mi hijo estará presente. Te espero en mi oficina para hablar sobre lo que trata y así estarás al tanto. Un rato más tarde se reúnen en la oficina del Sr. Daniel. —¿Mi padre ya se enteró de nuestra relación, es de eso que quiere hablar? —No. Es sobre un contrato. Siento que está indeciso y quiere discutirlo con nosotros o eso entendí. ¿Qué, tienes miedo? —"Miedo" - Derek se iba acercando como león detrás de su presa, y en ese momento entra el Sr. Daniel. —Que bueno que están aquí. Antes de salir el nuevo sistema y los adelantos de la empresa cometí un error y ahora necesito su intervención. - Dice Sr. Daniel. —¿Como un error, padre? Explícame ¿Qué sucede? —La competencia me refiero a "Olmos Technology" Me habían ofrecido orientación sobre los avances tecnológicos como siempre, él es mi familia y siempre trata de ayudarme. Yo en mi desesperación acepté, pero ahora tengo a Perla y no los necesito. —Eso no problema alguno, Sr. Daniel. Podemos solucionarlo. - agregó Perla. —¿Tienes algo planeado, Perla? - Interroga Derek. —No hay que planear, esto es simple. Ya el Sr. Daniel me había invitado a la cena de mañana ¿Cierto? —Sí, pero en caso de asistir. Tendría que firmar el acuerdo. —No Sr. Anderson. Iremos y le vamos a mostrar que no los necesita. —Ya me estoy imaginando lo que planeas. - Agrega Derek. —Si funciona es excelente. —Funcionará Sr. Daniel, solo le mostraré un poco de mis conocimientos y sabrán por qué no los necesitas más… —Perla. En este tema hay algo que tú no conoces y ahora mismo mi padre te debe explicar. ¡Padre! —Perla sucede que el dueño de la competencia es mi medio hermano. Él siempre me ayuda cuando estoy desalineado. —¿Acaso no son diferentes empresas? —Es lo mismo que vengo diciéndole por años. - Agrega Derek. —Bueno Sr. Daniel. Debe pensar si quiere seguir de la mano con la competencia por ser parientes o destacar su empresa. —Yo, yo... —Él siempre ha estado por sobre nosotros y eso es gracias a usted padre. Solo espero no reveles el nuevo funcionamiento a trabajar. —Ya es la hora de salida, pero mañana necesito una respuesta para saber como debo actuar en la cena. ¡Buenas noches! Perla se retira y luego sale Derek dejando al Señor Anderson en la sala de reuniones. —Perla. -Entra Derek a su oficina. —Sí Derek. Encontrarás la cena lista, También tengo cosas que hablar contigo. —Pues nos vemos en unas dos horas. —¿No pondrás horas específicas? —No, pero ahí estaré. -No logró entender la tranquilidad que siento cuando la tengo a mi lado, esto es irracional.
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