Estaba teniendo una certeza en este momento de mi vida, y esa era que finalmente había descubierto qué era sentirse como la mierda. Porque así era como me sentía tirada en este sucio suelo, con la ropa mal puesta, la boca sabiéndome a sangre y ah sí, observando a Gabriel en las mismas que yo, no era lo más motivante del mundo. Después de darle incontables puñetazos en el estómago, el otro tipo que trabaja con Fran llegó con una hoja de papel con un mensaje escrito. Ese fue el que obligaron a Gabriel a leer, suponía que a su padre Aidan. Fue una llamada corta y directa, pidiendo el dinero y diciendo el sitio de encuentro. Al finalizar simplemente lo soltaron de la silla, se fueron ignorando mi existencia y allí fue que Gabriel por su propia cuenta se acostó en el suelo, para encogerse de

