Capítulo 17

1924 Words
Después de durar un rato abrazados y  de permanecer por un largo tiempo contemplando el anochecer al horizonte, Ricardo decide  que ya es tiempo de irse a descansar, realmente no quiere separarse del lado de Laura, pero están avanzando las horas y necesita dormir para continuar con su jornada laboral, además quiere  poner distancia entre ambos cuerpos y así poder cumplir su promesa de respetar y guardar a Laura hasta que se casen.   —Preciosa dama he pasado una velada muy agradable a tu lado, aun así  ya es momento de qué me vaya a mi habitación a descansar,  mañana continuaré con mi rutina laboral. Olvidamos planificar, ¿Qué harás de tu mañana?   —Si amor mío es mejor que vayas a descansar necesitas dormir y recuperar energías, estuve investigando sobre el Parque Kasai Rinkai, en las imágenes que observé se ve muy bello me gustaría conocerlo,  contigo a mi lado, no quisiera ir sola.   — ¿Crees que podamos  hacerlo el fin  de semana? Ir allí y pasar un día especial.  Note Preocupes tanto por mí apenas hoy es el primer día; mañana puedo ir un rato a la piscina, luego quedarme aquí en la habitación quizás a leer un poco, descansar también puedo dar un paseo por las instalaciones cercanas del hotel. —Estoy muy clara de que esta sería mi posición,  me lo dijiste al invitarme y yo acepté,  además recuerda que  también  decidí venir a este viaje  para descansar un poco, para salir de mi rutina y renovar fuerzas e ideas para el evento que me espera al regreso.   —Es cierto cariño mío, me complace tu comprensión y tu tranquilidad; si realmente quiero que te sientas bien por eso mi preocupación, y  tienes razón en todo lo que dices, te prometo que el fin de semana iremos a ese parque, arreglaré todo para tal fin y será una experiencia maravillosa. Por los momentos me despido amor mío, hasta mañana, dulces sueños. No quiero dejarte, sin embargo es necesario.   — Sí, es necesario, hasta mañana amor mío.    Laura suspira, mira fijamente a Ricardo y le ofrece un largo, fuerte, tierno y pasional abrazo que se prolonga en el tiempo, aunque solo son segundos, ambos le parece que ha durado horas.    Ricardo corresponde al abrazo y le regala un beso en la frente a Laura.    Se separan y Ricardo sale de la habitación, entra en su aposento, se desviste y se dispone a darse una ducha, está feliz, tanto que su pecho arde, su corazón parece un caballo desbocado, galopando sin rumbo, en ese instante le provoca entonar una canción, lo hace a todo pulmón bajo la ducha, sus pensamientos vuelan; desea hacer tantas cosas al lado de Laura, quiere seguir viviendo, riendo, comiendo, paseando, conociendo, descubriendo, degustando, amando, amando, amando. Sale de la ducha con una determinación, mañana le pedirá a Laura que sea su esposa, eso es lo que más anhela en su vida y ya no puede esperar más. Se acuesta y de inmediato se queda dormido.                  Laura por su parte se ha quedado muy inquieta, el sueño se le ha esfumado y está muy pensativa, continua sentada en el balcón de la habitación, ahora solo la acompaña su propia presencia,  se pregunta si estará haciendo lo correcto, si está bien que confíe tan plenamente en Ricardo y en sus sentimientos, es que es primera vez que se deja atrapar así, es primera vez que se siente amada, querida, protegida, complacida, importante para alguien, y es que no puede creer que en tan poco tiempo ha llegado tan lejos con Ricardo; al punto de encontrarse  fuera de casa, fuera de su rutina, de sus realidades, de sus compromisos, sin preocuparse tanto por esos detalles que meses antes eran todo su mundo. Ella misma está sorprendida de todo lo ha cambiado, sus pensamientos, sus prioridades, se siente más tranquila, más relajada, más tolerante, menos rígida, ¿todo esto se puede logra con amor?-se pregunta a sí misma, en su mente y se responde en voz alta.   — Al parecer si, si no mírate, donde has llegado por amor. Laura realmente y casi por primera vez en tu vida estás enamorada. Al terminar esa frase cruza sus brazos y continúa visualizando el horizonte, sin embargo ya está cansada y resuelve irse a dormir, no sin antes desmaquillarse y desvestirse. De inmediato se queda dormida.   Ya ha amanecido, suena la puerta del cuarto de Laura al abrir se encuentra un paquete, lo levanta, al  revisarlo se percata que contiene unos bombones, unas flores y una notita que dice “feliz despertar amada mía “. Laura sonríe y hace el gesto de oler las flores, inmediatamente suena su teléfono, es un mensaje que expresa “asómate al balcón “, ella sigue la instrucción y divisa en la cornisa del edificio de en frente un gran cartel que tiene escrito las siguientes palabras: “Laura yo te amo” y un gran corazón dibujado. Laura se emociona hasta las lágrimas, le parece un bellísimo detalle, que no se esperaba, le ha encantado, se siente muy feliz y verdaderamente amada por Ricardo.   Nuevamente suena la puerta, Laura da unos pasos para llegar a ella, al abrirla, se encuentra a Ricardo parado allí firme como un roble y con una gran sonrisa.   — Buenos días mi damisela hermosa - dice sin preámbulos.  Laura lo toma entre sus brazos y le propina un largo y apasionado beso. Ricardo no se lo esperaba, primera vez que ella actúa con tanta efusividad y espontaneidad; aun así le corresponde y lo disfruta. Al separarse, se miran fijamente, regalándose ternura y pasión al mismo tiempo. Ricardo se siente un poco intimidado por lo que irrumpe el silencio.      —¿Te ha gustado el detalle?, mi amor —   le pregunta.   — Me ha fascinado, estoy en las nubes, ¿Acaso no lo notas? - expresa Laura.   —Si lo noto mi amor, solo que quería escucharlo y me complace mucho que estés así, tan emociona, tan expresiva, primera vez que te noto así.   —Es por tu culpa, con esas sorpresas al despertar, con tantos detalles, claro que me estoy efusiva, me siento como una niña al amanecer, el día de navidad.   — Ahora eres tú que te sientes así. Y que bueno, mi deseo y más grande aspiración es que cada día de tu vida te sientas así, llena de alegría, de felicidad, de amor.   — Lo estás logrando, igual me estás consintiendo un poco, más bien diría, malcriando mucho.   — Esa es la intención, mi damisela, consentirte, mimarte, protegerte y sobre todo amarte.   — Vas muy bien, mi amor. Gracias por todo esto, ha sido muy bonito.    — ¿Sabes?  Tantas emociones han despertado mi apetito.   —Está bien mi reina, vamos a desayunar, hoy lo haremos a la orilla de la piscina, sigamos. Ricardo hace un gesto que le indica a Laura que pase adelante. Bajan a la piscina y desayunan una rica bebida a base de frutas picadas, acampada  de unos bollos, envueltos y endulzados con maíz y  Totoro.   —Cada día, me gusta más esta comida — expresa Laura. —Sí, realmente este desayuno está exquisito, a pesar de… ya  debo irme  — dice Ricardo.   — No me quiero separar de ti mi amor — responde Laura.   — Igual me pasa, no quiero dejarte sola,  aun así debo hacerlo, hay compromisos que cumplir, no me lo hagas más difícil, mi  niña malcriada.   — Está bien, ve tranquilo. Yo seguiré mi plan, piscina, lectura, descanso, paseo corto, aquí me siento tranquila y segura.    — Mi vida, espero que te sientas bien  y que disfrutes tu día, no me extrañes tanto. Sin más preámbulo, Ricardo se retira, ya lo están esperando. Laura la sigue con su vista, hasta que se pierde en la distancia. Ricardo, aborda el vehículo que lo llevara al lugar de sus reuniones laborales, sintiéndose muy contento por el éxito obtenido en la antesala de lo que se ha decidido hacer, pues todos esos detalles, solo son la preparación de lo que hará para pedirle matrimonio a Laura. De una vez,  se comunica con su traductor, para indicarle que hoy mismo lo lleve a comprar  un anillo de compromiso y otros recursos más. Quiere comprar un hermoso anillo, que signifique algo especial para ambos, está pensando en varias ideas a la espera de que cuando llegue a la tienda, pueda saber cuál es el indicado, solo al verlo. Además, tiene planeado realizar una velada especial, quizás una cena en el jardín del hotel, bajo la luz de la luna y allí, hacer la propuesta, se pregunta. — ¿Será que le gusta así?, ¿será, un momento especial? ¿O algo mejor?, más creativo, más romántico-se dice a sí mismo. Es que Ricardo, está tan emocionado, que no se concentra, fluyen muchas ideas por su cabeza y no concreta ninguna. Por lo pronto, está determinado en ir de una vez a adquirir la diadema, es lo más importante y debe hacerlo antes de que las ocupaciones del día se lo prohíban.   Llegan a la joyería,  comienza a ver los anillos y de pronto, allí esta, un arco que sobresale por encima de los demás, resplandece, se ve altivo, único, especial, así tan cuál como es Laura, ese es, sin duda alguna. Contiene tres ranuras a la misma distancia, su adorno está dispuesto en forma de rayos  de sol de color rubí, incrustados con cristales de diamante y oro puro, sin durar, Ricardo lo compra y sale de la tienda con la mayor satisfacción que ha sentido en su vida. Ya con esa importante adquisición en su poder, está determinado a pasar un excelente día, esperando que las horas pasen rápido, para regresar lo más pronto posible  al lado de su amada y ejecutar su bello plan de amor. Laura, por su parte, sin saber nada de lo Ricardo, espera llevar a cabo el día de hoy, ha planificado pasar otro día tranquilo, relajado, más con la intención de descansar que de divertirse, sin salir del hotel. Sube a la habitación, se cambia de ropa, para portar un sencillo traje de baño enterizo rojo, un pareo blanco, sandalias del mismo color y una toalla. Al llegar a la piscina, sumerge en ella, sin mucho protocolo y se decida a nadar por unos varios minutos, ese acto la relaja bastante, desde que ella tiene recuerdos de su existencia, le ha gustado todo lo que tenga que ver con el agua.  Después de nadar, se sienta y degusta una piña colada sin alcohol. Luego, se va de regreso al cuarto, se ducha, toma una corta siesta y pide el almuerzo al cuarto, le ha provocado probar  Okonomiyaki de vegetales y queso, platillo que también le ha gustado mucho. Al terminar de comer, recibe un mensaje de Ricardo.   —Amor mío, en la distancia, mis pensamientos, en la cercanía, mis sentimientos, feliz tarde. Te amo.   Laura se queda sin palabras, al leer esas cortas y significativas palabras, que vueltas poema, expresan amor, al recuperar el aliento, responde.   —Amor mío, también te amo, acabo de almorzar, me gustó mucho La comida, más aún me ha gustado tu mensaje, bellas palabras. Yo también pensando en ti y extrañándote.   — Cuento las horas, mi bella dama para volver a verte, solo sé que faltan menos que esta mañana.   —Sí, pocas horas, nos separan.   —hasta pronto, mi damisela.   Laura se queda en la habitación, primero hace una siesta y luego, se dispone a leer un libro, con tranquilidad.    
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