Capitulo 16

1562 Words
Laura ha despertado, luego de dos horas de profunda siesta, se percata de que tiene varias horas sin saber nada de Ricardo, por lo que procede a enviarle un mensaje vía Wasaph.   —Hola, cariño buenas tardes espero que estés bien ¿qué tal tu día? El mío ha sido espléndido, me fue maravillosamente bien en el día  y hasta hace poco estuve en una profunda siesta, extrañándote mucho.   —Mi bella dama, qué gusto  me da saber de ti, yo estoy bien, muy ocupado, a punto de terminar la jornada del día de hoy y me complace muchísimo que te haya gustado tu día, que lo hayas pasado bien que disfrutaste  de un merecido descansado, nos vemos en un rato y conversamos, también te extraño.   —Te espero con anhelo mi amor, estoy en la habitación avísame al llegar al hotel para saber ¿qué haremos?, si conversamos por acá o ¡bajamos de una vez a cenar!.   Ricardo responde a ese último mensaje con un emoji de aprobación. Laura, sonríe al ver el detalle y se dispone a darse una corta ducha, solo para  refrescarse, luego de la siesta, ya que en el spa recibió varios lavados corporales.   Al salir del baño, contempla, vestirse de una vez para estar lista al regreso de Ricardo, quiere que la encuentre linda, y que disfrute de la lozanía que goza su rostro y todo su cuerpo, ha determinado portar un pantalón suelto de color ladrillo con una blusa manga corta azul turquesa, la combinación aunque poco común, se ve muy bien, los zapatos son zapatillas cerradas casi del mismo color que la blusa, y su caballo, como siempre perfectamente corto y muy moderno.   Mientras espera que Ricardo aparezca se sienta en el balcón de la habitación donde tiene una hermosa vista que le permite disfrutar de un lindo atardecer, el cielo se dibuja con colores amarillos, rojizos, blancos y azules, entrelazándose unos con otros, el sol comienza a ponerse, ocultándose detrás de los altos edificios, es un espectáculo, una película de los regalos de la naturaleza, para Laura es un deleite ocular, que la llena de alegría y de energía positiva, quiere guardar en su mente ese momento, reconociendo que es una puesta de sol en Tokio, solo lamenta la ausencia de Ricardo, porque él también se conecta mucho con esas bellezas de la vida, es otro aspecto que tienen en común.   Suena el teléfono, lo que hace que Laura, vuelva su vista y deje de observar el ocaso, Es una llamada De Ricardo.   —Hola, Cariño —contesta Laura.       —Amor mío, ya voy en camino de regreso a tu encuentro, súper ansioso de disfrutar una vez más de tu mirada, tu sonrisa, la suave fragancia de tu piel  y por supuesto de toda tu compañía.   —Que romántico eres, hasta medio poeta, gracias mi amor, yo de igual manera estoy ansiosa por verte. Aclararé algo, ¿Dónde te espero?   —Lo dejo a tu elección,  si quieres nos vemos en tu habitación conversamos un rato y cenamos allí mismo o si prefieres me das unos minutos para yo darme una ducha cambiarme de ropa y cenamos en el restaurante.     —Imaginó qué has de estar cansado hagámoslo fácil te espero aquí en la habitación conversamos un rato como tú dices comemos algo ligero y te vas a descansar temprano te espero.   —perfecto mi bella damisela voy a tu encuentro.   En unos pocos minutos ya Ricardo se encuentra en el hotel y se apresura a llegar a la presencia de Laura,  la saluda con una afable sonrisa, un  fuerte abrazo y un beso tímido, tierno y fugaz. La observa de arriba a abajo.   —Espera, ¿quién es esta mujer tan  hermosa? Que elegancia, que lozanía, que juventud.  Laura estás hermosa, cambiada, rozagante más bella de lo normal. ¿Qué te has hecho?   —Ay amor tú y tus cosas. ¡Gracias, que hermosas palabras! Que halagos más gratificantes y si todo ha sido gracias a este día tan maravilloso que pude disfrutar en el Spa, me trataron como una reina me hicieron de todo  para contribuir a mi bienestar y este es el resultado. Solo me faltaste tú a mi lado, para que el día fuese perfecto, sin embargo, aquí  estás. Siéntate, ¿quieres agua?, ¿cómo estuvo tu primera reunión?   —Gracias mi amor por tus atenciones, tú también me hiciste hoy muchísima falta me hubiese encantado tenerte a mi lado como mi asistente personal y si el día fue un poquito largo además de muy provechoso, estoy muy contento de los éxitos obtenidos,  todo marchó muy bien mejor de lo que yo esperaba, la negociación va sobre su carril.   —Me alegro mucho cariño, esa es muy buena señal, por ahora respira descansa un poco ¿te quieres recostar? Por ahora,  termina tu vaso de agua fresca.     —Tranquila, amor mío te acepto el vaso de agua recostarme no porque entonces me quedaré dormido sin cenar ¿te gustaría que pidamos servicio al cuarto?, ¿me das autorización de que la cena de hoy sea aquí en tus aposentos?   —Claro por supuesto cariño, así ahorramos tiempo y estamos tranquilos aquí en la habitación pidamos de una vez el servicio. A ver revisemos la carta ¿qué te provoca?   —Pedimos, Yakitori, es lo que me provoca y se ve muy rico, ¿te gusta la idea?   —Me parece perfecta, yo agregaría una ensalada.   —Aprobado, haré la llamada de servicio a la habitación, la comida si la sé  de pedir en japonés. Al decir esta frase, Ricardo mira a Laura y sonríe con picardía. Realiza la llamada y en serio ha formulado el pedido en japonés, mientras esperan que llegue la comida, se sientan en el balcón, uno al lado del otro, con una total serenidad se toman de la mano, acariciándose mutuamente, las yemas de los dedos y la palma de la mano. Ambos de manera individual se quedan mirando el bello horizonte que les brinda la ubicación del hotel, intrínsecamente parecen uno solo, respiran y suspiran al mismo tiempo.   Disfrutan al máximo este tierno y breve instante juntos, cada tanto se miran uno al otro, directamente a los ojos, para decirse sin palabras que se aman, que están felices uno con el otro, que se necesitan y que complementan. Suena el timbre de la habitación, acción que hace que se rompa la magia amorosa, emotiva, romántica del momento. Laura hace un gesto de que irá a pararse, a abrir la puerta y Ricardo le hace un gesto con sus manos, para indicarle que se quede sentada y que él irá a abrir la puerta. Al hacerlo inmediatamente aparece un botones con el carrito de servicio y los platillos solicitados, finalmente  Ricardo los recibe y procede a trasladarlos hasta donde se encuentra Laura.   Que rico huele expresa - ella casi de manera inmediata. Si esta comida sabe cómo huele,  comeremos exquisito.   —Amor mío, realmente es la esperanza y el deseo; procedamos a comer.   Quiero que sepas que este es mi plato preferido por eso he decidido solicitarlo hoy, ya que es un día especial,  estar en este lugar, en tu compañía y el éxito que tú en la reunión merece celebrarlo con esta rica degustación. Buen provecho.   —Buen provecho mi amor.   Comienzan a comer y Ricardo comenta.   —Realmente la comida está muy sabrosa, Los sabores son originales, los  gustos son diferentes,  puedo sentir en mi paladar cada una de las esencias como se unen, como se mezclan puedo sentir el curri, el jengibre, la mostaza, la miel, me encanta este platillo.     —Admiro que puedas tener esa capacidad, yo no llego a diferenciar tan detalladamente los sabores, solo distingo que si está muy sabroso, muy bien condimentado y detalle la excelente presentación del platillo.   —Si realmente una capacidad que creo que nació conmigo. La gastronomía es una de mis pasiones me encanta me gusta mucho me hubiese gustado también ser chef.   —Te felicito,  que bueno. Todavía puedes lograrlo, hacer cursos y prepararte. Yo en cambio disfruto al máximo la comida, me encanta probar de todo sin embargo; no es mi fuerte la preparación de los alimentos me gusta más degustarlos que cocinarlos.   —Entonces mi bella y adorada dama yo seré tu cocinero lo haré con mucho gusto y probaremos distintas recetas distintas tendencias.   —Excelente idea me encanta así será mi amor.   Entre esa conversación tan amena, han terminado de comer, se levantan, recogen el servicio y se asean Luego de esto, Laura, pregunta a Ricardo. — A continuación, ¿Qué hacemos? ¿Ya te quieres ir a descansar?      — Si me los permites, me gustaría quedarme un rato más contigo, contemplando esta linda vista, este anochecer tan tranquilo, mira tenemos la luna enfrente     — Está bien amor mío solo quería saber tu disposición, ya que tuviste un día un poco extenuante sí claro sigamos disfrutando de esta maravillosa noche hasta que el cuerpo aguante.             Y así se disponen a hacerlo, se quedan en el balcón, ahora de pie, Ricardo abraza a la Laura desde su espalda y ambos se decidan a admirar y disfrutar de la brisa, del refrescante  clima, de la vista tan bella que les regala la luna. Allí se quedan en silencio, aferrados un uno al otro a continuar cultivando su amor y su felicidad.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD