**ALONDRA** Se mantenía dentro de mí en sus pausas, los besos venían con intensidad. Juro que no entendía cómo era, que duraba tanto. Ya quería decirle que terminara con la tortura pasional, pero yo también la disfrutaba, aunque sentí que por momentos me quebraría. Sus besos y sus palabras dulces me renovaban. En eso sentí algo que me llenó por completo dentro, y que se deslizaba por mis piernas. Di un suspiro de alivio. Y entonces, nos volvimos a besar, un beso lento y profundo, que lo decía todo. Un beso que era una promesa, una invitación, una declaración de amor. Un beso que nos unía en cuerpo y alma, que nos hacía uno solo en la intimidad de la noche. El mundo exterior se desvaneció por completo, dejando solo el calor de nuestros cuerpos, el latido de nuestros corazones y el mur

