Bruna El cementerio estaba silencioso bajo la nieve, como si diciembre hubiera decidido guardar sus ruidos para más tarde. Caminé despacio entre las lápidas, con el abrigo bien cerrado y los dedos helados sujetando el ramo que había traído desde Northwood Falls. No venía aquí desde hacía años. No encontraba la fuerza ni el perdón necesario para... mí. Siempre me sentí culpable por la muerte de papá, aunque ahora entendía que había sido cosa de Marianne. Me detuve frente a la placa con su nombre. James Hale. Un buen padre. Toqué la piedra fría y mi pecho se abrió de golpe al mirar mi vida en retrospectiva. Porque él nunca me hizo daño. Él fue el único que me sostuvo cuando el mundo se quebraba bajo mis pies. El único que nunca me miró con juicio y que no me trató como una carga o

