POV NARRADOR La mañana después de la confesión frente a la chimenea amaneció con un cielo limpio, aunque la nieve de la noche anterior había dejado la ciudad inmovilizada. Shane se despertó con una ligereza inusual; el compartir la historia de Elena no había reabierto la herida, sino que había liberado el peso de la culpa. Elvira llamó temprano para confirmar que la carretera principal estaba abierta y que ella y Lía estaban listas para regresar. Shane se acercó a Sofía, que ya estaba en la cocina. —La carretera está despejada. Iremos a recogerlas —dijo Shane, con un tono que ya no era una orden, sino una invitación. —Perfecto, Shane. Dejaré un poco de café listo para Elvira. —No —la interrumpió Shane, mirándola fijamente—. No iremos directamente. Sofía lo miró, confundida. —

