POV NARRADOR La mansión Vance había encontrado un ritmo suave en los días siguientes. Las risas de Lía se mezclaban con el silencio concentrado de Shane, creando una sinfonía de esperanza. Sin embargo, Elvira, la astuta abuela, notaba que la tensión entre Shane y Sofía, aunque ya no era hostil, se había transformado en una electricidad nerviosa. Necesitaban un empujón. Una mañana, después del desayuno, Elvira se acercó a Lía en la cocina, donde la niña estaba dibujando un autorretrato de su muñeco de nieve con nariz de cono. —Lía, mi amor —susurró Elvira con una sonrisa cómplice—, ¿te gustaría que Shane fuera tu papá de verdad? Lía dejó caer el crayón. Sus ojos se abrieron con adoración. —¡Sí! ¡Quiero que el señor Vance sea mi papá! ¡Es más divertido que el señor Ceniza y asi me

