POV SHANE Dos días de intensa vorágine legal habían pasado desde la confrontación con Marco. Sofía y yo fuimos a la estación de policía, y aunque el acto de denunciar había sido humillante para ella, mi presencia y la de Hawthorne lo hicieron irrefutable. Marco había sido detenido preventivamente por agresión, y el juez, avisado por mi abogado del distress emocional de Lía y la violencia contra su madre, había invalidado el régimen de visitas. Por ahora, Lía no estaba obligada a verlo. La paz había regresado a la mansión, pero era una paz diferente. Una paz poblada. Desde esa noche de rescate, Lía permanecía pegada a mí de manera irremediable. Me miraba con una mezcla de dulzura y admiración que lograba desarmarme por completo. Ya no me veía como un gigante aterrador, sino como un re

