POV SOFÍA El sol de la mañana se sentía como una burla. Después de la magia inusual de la noche anterior, con el chocolate y la risa oxidada de Shane, el día amaneció con el peso de la realidad. Hoy, el padre de Lía venía a recogerla. Shane había mantenido una distancia respetuosa, aunque yo podía sentir su presencia en la mansión, una especie de radar silencioso. Yo había pasado la mañana repitiendo mantras a Lía, asegurándole que solo serían dos días, que todo estaría bien, mientras mi corazón se encogía. A las once en punto, el sonido seco del claxon resonó en el patio. Marco. Me encontré con él en el vestíbulo, junto a Elvira, quien actuaba como testigo silenciosa. Marco no me miró a mí; miró alrededor, evaluando el lujo de la mansión de Shane, y una sonrisa de avaricia se dibu

