POV SOFÍA El ala este de la mansión Vance era un lujo frío. La habitación asignada a Lía y a mí era inmensa, con un dosel que parecía engullir la cama. La calefacción funcionaba perfectamente, pero no había rastro de calidez. Las paredes eran de un color crema apagado, la alfombra de un gris formal. Estaba limpio, seguro y desprovisto de vida. Me senté en el borde de la cama, observando la nieve que seguía cayendo sin tregua. La promesa de Shane de dejarnos quedar era la razón por la que mi corazón se había negado a explotar en la entrada de la casa. Era mi escudo. Era la estabilidad que Lía necesitaba desesperadamente. Pero ese escudo venía con un precio insoportable: el silencio. Shane Vance me había ofrecido un refugio, pero me perdia callar lo que era imposible, como se calla a u

