35. La cuestión moral. Duke. Conduzco mi moto y voy a alta velocidad. De repente el ring exclusivo que tengo para identificar las llamadas de Drake suena. No es mi imaginación. —¿Hola? Si es él el que llama sabe que no es como le saludaría un día normal. Si es un ajeno, nunca lo sabrá. Enciendo el rastreador de GPS para encontrar su ubicación. —¿Hola? —repito, y espero que se tome su tiempo para contestar, así me da tiempo para confirmar la ubicación de su celular. —Lamento la hora. Necesito que me hagas un favor. Necesito que tomes de mi caja fuerte el archivo veintiuno y lo entregues a las doce de la mañana en la dirección que te enviaré al colgar —su tono es profesional y amable. Es como si estuviera en medio de una reunión aburrida y se haya olvidado algo. Me habla como si fue

