1. A esto yo le llamo alegrar la vista
1. A esto yo le llamo alegrar la vista.
Bell.
La presión que hace su pija en mi conejito hace que abra los ojos, y jadee...
Reconozco su tacto...
Drake Loundland, arrogante y seguro de sí mismo me penetra lentamente...
Me ha sacado de un descanso ligero en el que soñaba que nos besábamos... los tres.
Drake se apropia de mis caderas, hace que se elven, y tenga que apoyarme en mis codos, mientras él me penetra una vez más, pero con mayor fuerza.
Jadeo de placer...
Hace que mis tetas se muevan al vaivén de sus estocadas...
El sensual de ojos verdes, Duke Loundland entra a la recámara, mordiendo una tostada con manteca. Ladea la cabeza al encontrarnos cogiendo, como si no se lo esperase.
—A esto yo le llamo... alegrar la mañana. —Se queda mirando fijamente, mientras termina su tostada. Se baja la cremallera, su pija empieza a engrosar, se masturba mirando como mis tetas se mueven, mi cara lasciva, mis ojos dilatados, y el orgasmo que estoy a nada de tener, gracias a la rica follada de su hermano mayor. Ni lento ni perezoso sube a la cama. Me pone su engrosado pene en la cara.
—Es hora del desayuno... sonríe con malicia y lujuria.
Paso mi lengua alrededor de la punta, y mirándolo comienzo a chuparlo con ganas, muchas ganas.
—Mmm
Duke cierra los ojos al sentir mis labios en su pija, me sujeta del pelo y me la mete hasta la garganta, a la vez que Drake me empala por mi conejito, los tengo a los dos dentro de mí, se siente tan rico.
Duke me pasa su pija por los labios, y luego de vuelta a la boca, hasta que siento el primer disparo de lechita caliente en la boca, su cuerpo se tensa aún más, cuando sale el segundo disparo, y me llena la boca, tengo que tragar todo, en el tercer disparo la espalda de Duke se curva más y sale una mayor porción de lechita. Ha acabado y saca su pija en mi boca. Le paso una vez más la lengua por la punta, ya menos hinchada.
Se queda disfrutando del movimiento de mis tetas, gracias a las embestidas que me da Drake.
Al ver que su hermano menor ha acabado, y sin salir de mi conejito, hace que me incorpore, me toma de las tetas y se las ofrece.
—Chúpale las tetas —le dice, con su voz hipnotica, que hace que me excite aún más. Con una sonrisa torcida, y los ojos dilatados, Duke se me pone de frente.
—Te voy a comer las tetas —y se apodera de ellas con sus manos, con su boca. Succiona un pezón, luego el otro, me las lame, juega con ellas, hace que se endurezcan, me las muerde.
Me come la boca y luego me lame el cuello, y baja hasta mis tetas, y no se queda ahí, sigue bajando hasta que llega a mi Monte de Venus, y no se detiene hasta que llega a mi conejito, a mi punto G. Tener su lengua tan cerca del p**o de Drake me genera una sensación más sublime aún. Me calienta tanto...
Gimoteo, mi cuerpo se agita a más no poder, su experta lengua y el perforante p**o de Drake, me dan tanto placer, de repente mis fluidos empapan mis piernas...
—Ese no soy yo... —musita Drake, con una sonrisa misteriosa, el charco en mi conejito y ahora se aferra a mi cintura, para llenarme con su lechita.
Mi cuerpo parece poseído, me agito, me retuerzo y chillo de placer...
Estoy teniendo un multiorgasmo, con la pija de Drake y la lengua de Duke.
Drake me llena el conejito y permanece unos minutos dentro, aferrado a mí.
Duke se tiende en la cama, llevándose las manos a la cabeza, sonriente y nos espera.
Mi mente ha quedado en blanco. Estoy en el cielo. Me dejo caer casi encima de Duke, y al aterrizar a su lado, me abraza.
Drake nos mira por unos segundos
—Voy a darme un baño —nos dice.
—¿Y si dejas tu adicción al trabajo al menos por media hora? —le dice Duke, pero ambos ya sabemos de memoria lo que va a decir.
—Los asuntos de Ergo-s*x no pueden esperar.
—Vamos, quédate un poco más —le digo haciendo un puchero. No puede resistirse a mis encantos y se tiende a mi lado.
—Así está mejor, guapo —le susurro, apoyando esta vez mi cabeza en su desnudo y perfecto torso.
Mis pies van a parar sobre el de Duke, él se ha acostumbrado a tenerlas encima.
¡Ahhh! ¡Esta es la buena vida!
Estoy en medio de los dos hombres más sensuales de mi vida.
Los hermanos Loundland, los infames y seductores millonarios.
—¿Planes para hoy? —Drake me acaricia la mejilla.
—Uhmm no hay.
—Como que ya nos toca salir de mini vacaciones, hermanito —acota Duke me hace cosquillas.
—Lo dudo mucho. Hemos salido tres veces de vacaciones este año...
—Vamos, que te has divertido también.
—¡Punta Cana! —digo emocionada—. Es mi lugar favorito...vamos, guapo... no puedes negarte a la diversión, pasas tantas horas encerrado en tu oficina que debería ser ilegal...—le doy un beso con sabor a la lechita de Duke, y de alguna forma eso me excita. Drake no dice nada al respecto, pero yo sonrío morbosa.
—Una semana —dice.
—¡Yupiiii! —Lo he convencido—. Drake.
—Dime.
—Te amo.
—Y yo a tí.
—¿Y yo estoy pintando en la pared? —Duke se ha puesto celoso. Me muevo hacia él.
—Te amo, infame —le doy un beso en la boca, pero esta vez con lengua. Duke se empalma de nuevo.
—Ese es el poder de tus besos —me dice complacido.
Llevo mis manos hacia su pija y se la sobo con ganas y toda excitada, me subo, me monto a él. Por el charco que tengo en mi conejito su pija entra con facilidad.
Drake nos mira mientras follamos, y se incorpora de la cama, me toma de las mejillas, me lame el labio superior y luego el inferior, me mete su lengua en la boca y se apodera de mi lengua. Un estremecimiento recorde por mi cuerpo, y luego se aparta de mi y me deja con ganas de más.
—Diviértanse —susurra con esa voz profunda que tiene. Sus oscuros ojos se alejan de nosotros. Se va a dar su baño.