2. Vacaciones desenfrenadas

1206 Words
2. Vacaciones desenfrenadas. Bell. Tres meses después. Punta Cana. Drake me despierta con un beso en los labios, de los que solo él sabe darme, y se me agita el corazón. —Buenos días "Señorita Valentía" —lo dice con una leve sonrisa en sus labios sensuales. Su mirada hace que me sienta amada. Estiro mis brazos y me aferro a su cuello. —¿Ya te dije que te amo? —musito con la voz ronca—. Me duele la garganta. —Es normal, después de todo, estuviste cantando "Soy tu osita gominola" toda la noche. Enseguida vienen a mi mente, las luces de neón de la fiesta de anoche, ¿o era de anteanoche? Drake. Risas. Música fuerte. Besos. Duke. Muchos besos calientes con los dos. Tragos y más tragos, muchos tragos, y ahora dolor de cabeza... la maldita resaca. Me toco la cabeza. Pero él, mi guapo caballero misterioso, luce radiante, enérgico, cómo si todo el desenfreno de ayer no le hubiera afectado en nada. Ahora que me fijo mejor, está vestido para salir. No solo salir. Se va para Ergo-s*x, a Los Ángeles. —No te vayas... Entre Duke y yo lo convencimos de quedarnos unos días más y aquí estamos, tres meses de fiestas salvajes y puro sexo. No tenemos un día de descanso, y sé que poco tiempo le ha dedicado a Ergo-s*x, desde la temporada anterior, prácticamente desde que lo convencimos de volver a las playas de Punta Cana. Mi lugar favorito. —Amor, me gustaría quedarme, pero el trabajo me espera. He programado un vuelo para ahora. Es eso o llevarlos de vuelta conmigo, y no quiero aguarles la fiesta. Diviértanse como si estuviera con ustedes. —Pero no es lo mismo. Nunca lo es. Nos haces falta. —Volveré mañana por la noche. —Te esperaremos. Le diré a Duke, y sabes cómo se pone cuando no vuelves. Me va a costar tranquilizarlo. No va a parar de llamarte al celular. Es un acosador serial. Drake se rie. —Ese cabeza hueca... Me doy cuenta que Duke no ésta en la cama. —¿Dónde está? —miro a todas partes, pero la cabeza me va a explotar. —Ha salido a correr un poco. —Pero si estaba tan ebrio como yo... —Está acostumbrado —me besa con mucha pasión y si no tuviera la avioneta aguardando por él, me haría el amor. —Bell —pasa sus dedos por mis labios. —Uhmm —Tengo ganas de follarte ahora mismo. —Y yo de que me folles... estoy mojada... Me toca el conejito y me hace jadear. —Me falta tiempo y me sobran ganas... Debo regresar a LA. —Malo. —Voy a volver —me mira por última vez antes de marcharse. Se va y me deja con ganas de tocarlo y decirle que me muero porque se quede, me muero por él. Se lo digo a menudo pero no es suficiente. Una media hora después, Duke llega al fin. Tiene la pinta de haber estado corriendo por la playa. Viene a la cama pasando por encima de latas de cervezas, cajas de pizzas a medio comer, nuestras ropas del día anterior regadas por todas partes, y me besa en la boca. Aprovecha que estoy desnuda y juega con mis tetas. Siempre que lo hace pone cara de baboso, y me saca una sonrisa. —Mmm, estas tetas son lo mejor... Me gustan tantooo... me las como... Miro el resto de la recámara. Ahora que me lo pienso mejor... ¿Cómo carajos hemos llegamos intactos? Lo que recuerdo es a Duke demasiado ebrio. Se puso a pelear con un poste de luz mientras esperábamos a que llegara el taxi que habíamos pedido media hora antes y no llegaba. Drake había vuelto por mi celular que lo había dejado olvidado en una de las mesas, y yo, como no tenía nada más que hacer que esperarle, me puse a beber las cervezas que teníamos encima, y seguramente así terminé igual que él. Tengo algunas imágenes entrecortadas en mi cabeza y ya. Luego nada. Si me baso en lo poco que recuerdo de ayer, aparecimos en la cabaña por arte de magia. —¿Y ahora por qué me miras así? —me pregunta tumbado a un lado de la cama. —¿Recuerdas algo de ayer? —cambio de posición en la cama, para verlo a los ojos. Duke se pone a pensar. Mira el techo. —Pues muy poco. —Te pusiste a pelear con un pobre poste de luz en medio de la calle. Tuerce los labios al escucharme. Lo toma como si fuera algo habitual para él. —¿Qué me habia hecho? Duke el infame es un payaso. —Bloquearte el paso... Necesitabas mear... —¡Ah! entonces tiene coherencia que me haya peleado con el poste de luz. Nos reímos. —Supongo que mi hermanito ya se fue. —Dijo que volvería mañana. —Es un maldito adicto al trabajo. No vendrá. Pero pienso boicotearlo. —¿Y qué piensas hacer? Duke tuerce su boca. Ese gesto me dice muchas cosas, como que piensa joderlo y mucho. Su celular suena, y eso hace que se distraiga y se olvide por un momento de sus planes. Mira la pantalla y rechaza la llamada. —¿A quién le rechazaste la llamada? —No creo que sea a Drake. Nunca lo ha hecho, al menos en mi presencia y que lo recuerde. —Son los de esa maldita revista. Son insistentes. —Diles que no quieres... Aunque te he visto con la revista más de lo que pasas con otros libros... ¿En realidad, quieres hacerlo? —Me gustaría pero no me atrae nada lo que conlleva ser el hombre de la portada. —¿Y qué es lo terrible? —Presentaciones formales paseos por la alfombra roja... recepciones aburridas... Uhmmm Sospecho que... Tal vez... ¿Le tiene fobia a la fama? Puede ser... —Exije una cláusula en el contrato para que te liberen de esa parte —le digo. —No hay caso —alza los hombros—. Es una tradición que mantienen las tontas revistas de moda. Por eso las aborrezco. —No creo que sea tan difícil presentarse por una hora en una fiesta de gala y posar para las cámaras. Duke se ve dubitativo. Tal vez necesita que le de un empujoncito. —Solo acepta, vamos... —lo animo mientras le abrazo desde la espalda— ¿Qué podría salir mal? —Bien lo haré. Peeeeero si me prometes que me acompañaras a todas esas aburridas fiestas. Ya sabes. Champán, modales finos, viejos anticuados. —No creo que sea tan terrible. —Lo dices porque nunca tuviste que asistir a una de esas fiestas. —Bueno, insisto, ¿qué podría salir mal? Muchas cosas. Pero en ese momento no tengo ni la menor idea. Solo me importa que Duke sea feliz. —Y en tres meses debo presentar un nuevo prototipo. —¿No es muy pronto? —Esa gente de Ergo-s*x no se cansa de explotarme. Son adictos a mi arte, no los puedo culpar —hace una mueca y enseguida reimos.
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