4. Malditas náuseas.

1436 Words
4. Malditas náuseas. Bell. Carajo. Me he quedado sola en casa. Duke ha ido a reunirse de imprevisto con un Ceo de Magazine que casualmente se encuentra en LA, quería que lo acompañe pero no me siento bien. Drake se ha quedado conmigo hasta media tarde pero tiene una reunión importante. Le dije que fuera, no quiero que me vea en este estado desastroso. Y ahora lo echo tanto de menos. Me pone enojada los ruidos que hace la mucama al limpiar los vidrios de las ventanas. No estoy en mi mejor día. Mi celular suena. Es mamá. He quedado en ir a comer a El Mondo, a la nueva sucursal. Luego de tres meses perdida, mis papás quieren ver a su hijita. Pero su hijita está enferma, y con cero ganas de hacer nada, menos ir a comer con ellos. Carajo, ¿en qué pésima hija me estoy convirtiendo? Tomo el celular y reúno fuerzas para devolverle la llamada. —Mami. —Bell, cariño... Te esperamos a comer. —Mami. No voy a poder ir. Creo que me agarre un resfriado al volver. —¿Quieres que te acompañe a ver a tu médico? —No mami, seguro se me pasará en un par de días. Estaré bien. Te llamaré cuando esté mejor. Dale besos a mi papá de mi parte. —Que te mejores, hija... te queremos un montón. Le diré a tu papá que llamaste y que le mandas saludos. —Te quiero mami. Cuelgo. ¿Y ahora por qué carajos quiero llorar? No es la primera vez que viajo por meses y no hablo con mamá. Desde que vivo con mis dos chicos, ha sido así mi vida. Pero ahí están las lágrimas... Me ha emocionado escuchar a mi mami. Reviso mi celular. Veo fotos que han publicado Brian Lambert y Perla en Haití. Son una pareja de lo más romántica y atractiva. Es raro, si me pongo a pensar en mi, ya no me veo en una relación como esa, necesito con locura tener a mi lado a mis dos hombres. No solo uno, si no los dos. Soy una afortunada. Duke es puro fuego, impulso y acción, y Drake es misterioso, relajado, es la calma antes de la tormenta. Suspiro al pensar en ellos. Los amo tanto. Los extraño más. Como es la primera vez en tanto tiempo que me quedo sola, y no tengo nada que hacer, no tengo apetito, no tengo ganas de nada. Reviso mi celular. Raúl me ha enviado fotos con Cadril enseñando su panza de embarazo. Se ven tan lindos juntos. Ya tiene una panza notoria. Que mi amigo se haya enamorado de ella, quince años mayor que él, me ha parecido lo más cool. Y que sean papás me preocupa, aunque conociendo a Raúl sé que ella estará bien. Sigo revisando... Muchos mensajes de Adriano... Los ignoro... otro montón de mis amigos motoqueros... también paso de ellos. Ahora que me fijo bien... Hay una luz roja en un recordatorio de una aplicación donde tengo todos los cumpleaños de mi familia para llamarles en su día y no quedar mal. La abro. Es un recordatorio postergado por más de tres meses. Debe ser que en una de esas, ebria o en medio del sexo, ha sonado y la puse en silencio. Lo reviso. Oh-no. ¡Carajo! Es un recordatorio para aplicarme la inyección anticonceptiva. Ay, no, no, no, no, nooo... Lo he olvidado por completo... Debo estar equivocada... Seguro y me lo puse... Pero no lo recuerdo... Tengo que calmarme. Relajarme. De nada sirve ponerme histérica. Y estoy llorando... Me fijo en el control que llevaba en la misma app, busco la última fecha y nada. Nada. NADA. Respiro hondo. En los últimos registros que hice sale que en mayo, (osea hace cuatro meses) tenía que aplicarme una nueva y no lo hice. Dejo el celular a un lado y me dejo caer en la cama. ¿Y si estoy embarazada? No, no, ¡qué va! Estoy a punto del colapso. Ni Duke ni Drake están aquí, tal vez sea lo mejor... carajo, no sé lo que van a decir... si es que resulta que... ¡Imposible! Todos saben que quedarse en cinta no es tan sencillo. Si no me creen, pregúntale a una de las tantas mujeres que quieren ser madres y no pueden porque se les acabó el tiempo o por su genética... o problemas hormonales... Suspiro pesado. Voy a ir a la farmacia. Me levanto de la cama apenas. Me visto. Y mientras me voy poniendo la ropa, una nube de temor me invade y hace que quiera huir. Huir no. No lo voy a hacer... Pero... ¿Cómo les daré la noticia? No seas tonta... ¿Qué noticia? Solo estoy suponiendo que estoy embarazada... Me muero de los nervios. Me toco la panza... Sigue igual... Quizá solo estoy haciéndome en la cabeza una novela sin razón, pero...razón hay... Antes de salir a la farmacia llamo al celular de Duke. Suena tres veces y nada. Llamo a Drake. Me manda directo a mensaje de voz. De algo sí estoy segura. No voy a quedarme con la duda. Ahora mismo saldré a la farmacia y compraré una prueba de embarazo. Un momento. No tengo fuerzas para ir caminando. Conozco a la perfección este lado de la ciudad. La farmacia más cercana queda a tres kilómetros, y aun así, mejor si pido un Uber. Instalo la app y me registro. Solocito un conductor educado pero que no me dirija la palabra más de lo necesario. No tengo ganas de hablar hoy. Mi mochila. Ahí tengo mi billetera y mis tarjetas de crédito y débito. Todo lo que tengo en ellas es fruto de mi trabajo. Por el "Doble penetración" Ergo-s*x me ha pagado bastante bien. No he usado nada de ese dinero. Hasta ahora, que tomaré un Uber. Espero en la puerta. Las chicas de la limpieza se me queda viendo por la ventana. El Uber llega a tiempo. Como ya sabe a dónde voy solo ne limito a saludar. Quince minutos después. Me deja en la puerta. He pedido que sea un viaje de ida y vuelta por eso se queda esperando. Entro a la farmacia —Necesito una prueba de embarazo —le digo a la que atiende. A lado de mi hay dos señoras mayores que se me quedan viendo. —¿Tienes una marca en mente? Claro que no. Dame una y listo. Voy a explotar —No tengo idea... ¿Me dices cuáles tienes? La que atiende me señala toda la pared de la derecha. —Tiene para elegir todas esas —me dice. ¡Carajo! Las señoras me miran para ver de cuál elijo. Hay cientos de pruebas de embarazo para elegir y no me decido. —Llevaré uno de cada marca. —Como me falta paciencia me llevaré uno de cada marca que hay a la venta. Quiero salir de aquí lo más rápido posible. Subo al Uber con tres grandes bolsas llenas de pruebas de embarazo. Estoy de vuelta en casa. Encerrada en el baño. Asustada. Estresada. Aunsiosa. Al borde del llanto. Debería llamar a Duke y Drake para que vuelvan ya y contarles... pero siguen sin contestar. No me aguanto la espera. Tengo que saber si estoy o no... Trago saliva. Sigo las indicaciones de una de las pruebas que elijo al azar y hago el test. Las indicaciones dicen que tarda tres minutos. Carajo... Son los tres minutos más largos de mi vida... Tengo el resultado en las manos y no me atrevo a verlo. Cierro los ojos y respiro hondo... y abro los ojos para ver el resultado. Dos líneas. Significa que.... No, no... Tal vez he fallado. Me haré otra prueba... Y otra... Y otra... Y otra más. Y el resultado es positivo, como en todas las pruebas que me hice. Estoy cansada de hacerme las pruebas. Todas me dicen lo mismo. Estoy embarazada. Lo estoy. Y ahora me pongo a llorar... Es una mezcla se todo. Alegría... Temor... Euforia... Un hijo... Un hijo de mis dos hombres... El fruto del amor que les tengo... Pero... ¿Y si se lo toman a mal? No lo creo... Ellos me aman... Pero ser padres... son palabras mayores... ¿Y sí... ninguno de los dos... no desean serlo...? Me muero. Juro que me muero. Mi cabeza está a mil. Sé que debo parar... Vuelvo a la recámara y me lanzo a la cama... Malditas náuseas, me persiguen todo el día. Ahora solo es esperar a que lleguen y darles la noticia... ¿o no?
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