Al día siguiente... Me despierto con un peso en el pecho que no logro sacudir. La ausencia de Manson en el departamento es palpable, como si su esencia llenara cada rincón y la falta de ella dejara un vacío imposible de ignorar. Tomo mi celular y reviso los mensajes. Nada. Ni una sola palabra de él. Intento no entrar en pánico, pero mi mente me traiciona con imágenes de Manson en peligro, enfrentándose a Brandon o a algo peor. Después de dar vueltas por el departamento durante horas, decido salir. No puedo quedarme encerrada mientras mi cabeza sigue inventando escenarios catastróficos. Llamo a Lena, pero no contesta. Así que termino en una pizzería, una que Manson y yo solíamos visitar al principio de nuestra relación. Cada rincón del lugar me recuerda a él: la esquina donde me robó un

