—Pues que te explote, te levantaras de ahí sino te rociare con agua si es posible. —¿Pero qué te sucede? ¿No ves cómo estoy? tengo resaca, no voy a levantarme—dije volteando a verla. —No me importa lo que tengas, levántate porque llegaras tarde a tus clases en la universidad de las cuales me entere que tienes semanas que no asistes. —Sabes que no soy bueno para estudiar, déjame en paz luego me levanto. —Luego no, dije ya Philips, Winnie trae lo que te dije. —¿Qué demonios te pasa, madre? ¿Enloqueciste completamente para que hagas esto?—refutaba, al mismo tiempo que me levantaba de la cama buscando una toalla para secarme en vista del balde de agua que había recibido. —Te dije que te levantaras o es que no escuchas lo que te digo. —Si lo escuche y te dije que tengo resaca, me duele

