Capítulo 1 | Reencuentros y Anuncios Desagradables III.

1595 Words
Capítulo 1 | Reencuentros y Anuncios Desagradables III. Charlotte Atlas. Me acerco a mi guarda ropa, y sonrío al ver el conjunto blanco, que, aunque no sea mi color favorito, siento que resalta bien en mí. Lo tomo y lo dejo encima de la cama. Busco mis zapatos beige de cuero. Luego de tener la idea de lo que voy a usar, ingreso al cuarto de baño. Y por más relajante que suele resultarme el baño, este no solo es el más rápido que he de tomar, sino que también lo único que hago es recordar que, dentro de minutos, quizás se decida que mis tres próximos años seré una mujer casada. Salgo del baño, me seco y coloco crema corporal. Después de ello comienzo a vestirme, me veo a través del espejo y estoy más que conforme de como se ve el conjunto. Para mi cabello decido dejarlo suelto y solo hacer dos trenzas a cada lado de mi cabeza y juntarlas por detrás. Como accesorios, tomo mis pendientes favoritos que son dos perlas blancas. Y como collar, aquel que me regaló mi padre cuando cumplí veinte años, y que fue hecho solo para mí. Me encanta mucho este collar, no solo porque es importante para la familia, sino porque el valor que tiene, y qué mejor que utilizarlo para hacerle saber a mi familia que no estoy en contra de ellos, no esta vez. No hago mucho con el maquillaje, un labial granate nunca puede faltar, un poco de rubor, iluminador, me coloco una sombra color café un poco fuerte en el final del párpado y lo difumino. No me gusta sobrecargar el maquillaje, sobre todo cuando utilizo colores más cálidos. Me miro por última vez en el espejo y respiro profundo. Tomo mi celular del tocador y salgo de mi habitación, mentalizándome que es muy, pero muy probable que el día de hoy se decida mi futura boda. Cuando estoy a punto de terminar de bajar las escaleras, puedo escuchar perfectamente las voces de mis padres y de quienes creo deben de ser los padres de Nyx Maxwell. Riccardo Maxwell y Antonella Hart. Lo raro es que no logro escuchar la voz de su hijo, como si él no estuviera presente aún en la velada. Sin embargo, antes de ingresar al salón principal, su voz es la que hace que detenga mi andar. —Princesa Atlas, buenas noches. —me volteo y sonrío levemente. Lo detalle de pies a cabeza, hay cosas que no se pueden negar, y el hecho de que este hombre es guapo y galante, es una de esas. —Nyx Maxwell, creí que estaría con sus padres... —tengo la intención de continuar pero no me lo permite. —Lo mismo pensé de ti, y como no fue así, mis padres insistieron en que te esperará. —asiento, y sé con qué propósito le pidieron esto y él por supuesto también debe de suponerlo—. Entonces complacemos a nuestros padres y entramos juntos o cada quien entra por su lado... —propone. —Esta vez voy a declinar a tu ofrecimiento, gracias. No deberíamos hacer suposiciones antes de tiempo. Quien sabe al final puede que no terminemos casandonos o que en lugar de mi te cases con mi hermana. —él sonríe, pero al mismo tiempo niega con la cabeza. —No, princesa Atlas. Tu y yo definitivamente vamos a contraer nupcias. De eso no deberías tener dudas. —suspiro, restando un poco de importancia a sus palabras, aunque pueden tener mucho de cierto. Respiro profundo e ingreso al salón principal, con Maxwell detrás de mí. Trato de poner mi mejor sonrisa, pero esta no es del todo sincera. —Señor y señora Maxwell, buenas noches. —al escuchar mi voz ellos se voltean y me miran, el señor mantiene su vista en mi rostro, mientras que su esposa me escanea completamente. —Charlotte, cariño. Te ves hermosa como siempre. —dice mi madre y sé que a pesar de nuestra conversación por la mañana, lo que dice es cierto. —Estas preciosa hija... —la voz de mi padre me hace mirarlo y me encuentro con su vista fija en el collar que llevo puesto y asiente levemente, esto es algo que solo ellos y yo entendemos. —Señorita Atlas, es gusto volver a verla. La última vez que nuestras familias tuvieron el gusto de estar juntas, fue hace algunos años, desde entonces si nos hemos visto ha de haber sido por trabajo. Déjeme decirle que se ha convertido en una mujer hermosa. —recibo con una sonrisa, el comentario del señor Maxwell. —Concuerdo con mi esposo. Es usted muy hermosa. —señala la señora de Maxwell. —Agradezco los comentarios, me hace sentir bien con mi apariencia y lamento si los hice esperar mucho. —mientras intercambio unas pocas palabras con el matrimonio Maxwell, mis padres hacen lo mismo con Nyx Maxwell y mi padre no se ve del todo contento. A diferencia de mi madre e incluso de mí, mi padre siempre ha estado reacio a que en algún momento tenga que casarme, sea con quien sea. Simplemente no le gusta la idea y ya. Y de verdad lo entiendo, después de todo, soy su primera hija. Luego de degustar la comida preparada por el cocinero principal de mi casa, y de convivir un poco con los Maxwell, el ambiente se pone pesado cuando el señor Maxwell toca el tema del matrimonio entre su hijo y yo indirectamente. —No sé cómo no lo vimos antes, nuestro hijo y la señorita Charlotte hacen una bellísima pareja. —Tiene usted mucha razón señor Maxwell. —tanto Nyx como yo miramos a mi madre enseguida. —Creo y me disculpo si soy muy directa, que esto no es justo ni para su hijo, señor, ni para mí. —menciono—. Ambos sabemos por lo que estamos aquí y aunque ninguno tenía intención de casarse por el momento y tampoco así, estaríamos interesados en escuchar como se llevaría a cabo nuestro matrimonio en caso de que suceda. —miro a Nyx, buscando su apoyo—. ¿Cierto...? —Tal y como lo dice Charlotte. nos gustaría saber más, antes de llegar a una conclusión. —mi padre lo quiere matar literalmente solo con mirarlo, por el único hecho de haberme tuteado. Mi madre lo nota y solo sonríe. —Está bien, están en todo su derecho. —me sorprende escuchar hablar a mi padre. —Sí, pero antes de aceptar o no, tenemos muchas preguntas. —dice Maxwell. Mientras que yo asiento secundando. —Claro, no tenemos objeciones con respecto a eso. —menciona la madre de Nyx Maxwell. —Este matrimonio va a ser claro para ambas partes. Ambas familias queremos lo mejor para nuestros hijos y no esperamos que ninguno resulte mal de esto. —comienza mi padre—. Charlotte aceptará casarse con Nyx Maxwell, heredero del emporio Maxwell, al igual que ella de Atlas Finance. Ambos podrán hacer uso de sus fortunas con el fin de crear una fusión entre ambas familias que beneficie a los dos aún después de su divorcio, el cual será luego de un periodo de tres años, con extensión de unos meses, de ser necesario. Solo en caso de ser necesario… —mientras dice eso dirije su mirada firme al menor de los Maxwell aquí presente. —En cuanto a Nyx, tú también tendrás acceso a tu fortuna, a los procesos de la empresa y cuando el matrimonio haya cumplido un año, tendrás que haberte hecho merecedor del puesto más alto en Maxwell' s Company. —¿Eso es algo estrictamente necesario? —pregunto yo está vez. —Sí. Así se asegura que lleguen ambos a tener técnicamente el control total de las empresas. —frunzo el ceño ante esto último. —Eso quiere decir que mi hermana no tomará el control de Atlas Finance…—mi madre me interrumpe. —Te equivocas, tu hermana se hará en total de la empresa durante los tres años y más que tú te mantengas como la señora de Maxwell. Luego te regresará a ti el cargo, después de todo eres la heredera original. —asiento. Aunque esto no es lo que yo quería para mi hermana. —¿Pero yo debo de…?— mi padre interrumpe a Nyx Maxwell. —Sí. Eres hijo único. En tu caso no hay opciones o tienes tu el puesto más alto o no puede llegar a completarse la fusión. Por otro lado, Charlotte, sea o no CEO de nuestra empresa familiar, su hermana aceptará gustosa la fusión cuando llegue el momento. —le explica papá. —Bien. —eso es lo único que él responde. … Luego de más de una hora de lectura de términos y condiciones del posible contrato y de revisar las partes que deben de ser cambiadas, finalmente la cena llega a su fin. —Esperaremos que nuestros hijos tomen una decisión. Considero que ambas familias esperamos que sea lo más pronto posible. Pero también le ofrecemos a los dos jóvenes resolver cualquier duda y para evitar que su tiempo de consideración sea demasiado extenso, a partir de hoy tienen quince días para darnos a conocer su decisión. —indica la señora Maxwell. —Mientras tanto, sus dos secretarias se han puesto en contacto y han fijado reuniones públicas, que esperamos puedan ser tomadas como "citas" en caso de un matrimonio. —dice mi madre y no puedo evitar girar los ojos y suspirar profundamente. —...
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