—Entiendo que no te fíes de mí, entiendo que no me creas en todo, pero… ¿No podemos ser amigos? —¿Cómo quieres que sea tu amiga si me has hecho esto? —levanta sus manos, las cuales están demasiado juntas porque las he utilizado el cinturón de mi coche para atárselas. ¿Qué queréis? Si no lo hacía, se tiraba del coche en marcha. No exagero, abrió la puerta mientras conducía. —Lo he hecho para que no te mates, joder. —No tendría que haber hecho eso si no me hubieses obligado a subirme aquí. —¿Y cómo pretendías volver a tu casa? ¿Andando? —ruedo los ojos— Llegarías mañana a la mañana, esto está lejos. —Me podía haber llevado Nick, en taxi o alguien que me recogiese haciendo autoestop. —No sé cuál de esas opciones me gusta menos. —Es que eres un paranoico de cojones, no te fías de nadie

