—Deja de mirar a la pared con esa cara de preocupación, que has echado un polvo, no te han dicho que te quedan horas de vida —habla Jennifer intentado cubrirse todo lo que puede la parte del pecho con la prenda que yo mismo he destrozado—. Has mejorado mucho muñequito, vaya corrida más rica me has hecho tener. —Por favor, no hables más —niego fuerte con mi cabeza, quiero que esto desaparezca de mi subconsciente. Qué idiota soy, me daría golpes hasta quedar inconsciente. —Nos teníamos ganas y ya, no hagas drama —la miro mal al mismo tiempo que se sienta en la silla que hay detrás de la mesa—. A todos los ex les acaba pasando esto, mucho hemos tardado. —No lo cuentes —le digo directamente porque sé que es lo que va a hacer para joder aún más mi relación con Kiara. Ya, ya sé que esto lo

