Finalmente, el chico obtuvo su propósito, dado que alcanzó mis pasos y ahora es imposible liberarme de él al enterarme de que vamos al mismo salón. Con un poco de hipocresía le dije que es lo que se trae en manos, ¿qué es lo que quiere? El chico ojos verdes me dice que tiene la curiosidad de saber por qué mi esposo están en una universidad y yo en esta. Y sabía que no faltarían las preguntas… Tiene mucha curiosidad y es obvio porque casualmente me topé con él en el instante que iba a entrar a la facultad, no puedo negar nada y menos tengo porque hacerlo. Mi respuesta fue sencilla y a la vez atroz: explorar algo nuevo no es malo y sin quitarle un pedazo a nadie me he permitido experimentar un reto del que en pocos años me veo vencedora. A Levy no le bastó eso, dado que en su cabeza inte

